Coplas a la Hermandad Dominicana

Las cinco de la mañana,

firmes golpes ya resuenan

en las puertas de la Iglesia

dorada de San Esteban.

 

Tres son los preciosos golpes

que anuncian la gran salida

de la Dominicana de 

mi Salamanca querida.

 

Ya sale Él por la puerta,

ya con su túnica blanca,

el Señor de San Esteban,

el Señor de Salamanca.

 

La gente mira llorosa

a Jesús de la Pasión,

que dentro de su cruz lleva

para todos el perdón.

 

Y allá va ya Él en su cruz,

el Cristo, el Buena Muerte,

que entristece el alma de

quien mira su cuerpo inerte.

 

Y por último, ya sale

la Virgen de la Esperanza,

que en su triste amanecer

ella reza, llora y lanza

unas lágrimas que escurren 

como plateadas perlas

que conmueve el interior

de quien ha acudido a verla.

 

Y los tres pasos se mecen

Palominos enfilando

para subir por la Rúa,

las imágenes bailando.

 

Y la Piedad de Carmona

va sobre “sus” costaleros

al encuentro del Pasión

que saluda con esmero.

 

¡ Qué gran preciosidad es

ver los cirios encendidos

de todos los nazarenos

que la gran suerte han tenido

de poder acompañar 

a estas bellas imágenes

ante la Universidad

en Libreros por sus márgenes ¡

 

Con la nueva luz del sol

bajan por la Compañía

ya de camino a la Plaza

sigue llorando María.

 

Y al salir ya de la Plaza

toda Salamanca espera

que llegando por San Pablo

los corazones se alteran.

 

Con los cuatro pasos en

San Esteban ya parados

se levantan y saludan

y la Salve se ha cantado.

 

Terminó, es una pena,

sólo roguemos a Dios

que como ésta podamos

decir a muchas adiós.

 © José Manuel García..............

 

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