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TEMA 15 Meditación para el Domingo de Pascua
Con algo más de retraso del deseado, les presento la lección XV del V Curso Cofrade que, como pone en el enunciado, corresponde a la Meditación para el Domingo de Pascua. De nuevo contamos con la presencia del Vicario General de la Diócesis, Don Florentino Gutiérrez, quien optó por centrar el contenido de este importante tema en la Celebración de la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Decisión, a mi juicio acertada, pues muchos de los cofrades desconocemos que esta celebración litúrgica es la más importante de todas, por ser el eje de toda la liturgia. La Vigilia Pascual tiene un triple protagonista, como no puede ser de otra manera: “la Trinidad” - Padre: Hace el Proyecto - Hijo: Ejecuta el Proyecto - Espíritu: Es el que lo sostiene Es el día de Cristo sepultado. Es día de sumo luto, en el cual la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte. El silencio oscuro del día lo quiebra la claridad luminosa del Cirio Pascual al iniciarse la gran Vigilia de Pascua. Cristo Sale triunfante del sepulcro para una vida inmortal. Cristianos, muertos al mundo y al pecado, vivid íntegra y luminosamente vuestro cristianismo. En la noche de la Vigilia de Pascua están presentes varios símbolos que representan todo el Misterio Pascual: - El fuego - La palabra - El agua - El pan y el vino El fuego queda identificado en el Cirio Pascual, que permanece encendido durante toda la Cincuentena Pascual, así como en otros momentos importantes, como son las celebraciones de las exequias o en el sacramento del Bautismo, cuando el oficiante invita a los padres a coger la luz de Cristo, confiándoles a acrecentar dicha luz. La palabra, por su parte, es realidad cada día. Está presente en todas las celebraciones litúrgicas, en nuestras oraciones, etc. En cuanto al agua representa el rito de la aspersión. El agua es bendecida. También está presente en las exequias y en el Bautismo. El pan y el vino están presentes en cada eucaristía. Es, por tanto, una noche plagada de símbolos. La celebración comienza a oscuras. El altar está desnudo. Hay como una especie de frialdad en el alma. Se invita a los presentes, por parte del sacerdote, a ponernos a punto, a reunirnos en oración para poder tener parte en el triunfo sobre la muerte. No se trata de un teatro que nos pueda maravillar. Al contrario, es un ambiente que nos transforma a una realidad concreta de nuestra existencia. Esa noche nos cambia, nos transforma, nos convierte. Bendición del fuego nuevo: En ese entorno, lo primero es prender un pequeño fuego, al que todos los fieles volverán su cara hacia él. El sacerdote lo bendice, para santificarlo: “… santifica este nuevo fuego, sacado del pedernal y que ha de servir para nuestros usos, y concédenos inflamarnos de tal forma por estas fiestas pascuales en deseos celestiales, que lleguemos con alma pura a las fiestas de la luz eterna.” Bendición del Cirio Pascual: El Cirio Pascual no puede ser un cirio prendido anteriormente, sino nuevo. La luz de Cristo es una luz originaria: “Yo soy la luz del mundo”. Es el don del Padre entre la oscuridad. Una vez bendecido el fuego, un acólito o sacerdote lleva el Cirio Pascual al medio, ante el Celebrante. Éste, con un punzón, graba una incisión en forma de cruz entre los agujeros previamente señalados para la inserción de los cinco granos de incienso. Después graba sobre ella la letra griega alfa (principio); después la letra griega omega (fin); y, entre medias, el año de la concesión o en curso: 2 (suyos son los tiempos) 0 (y la eternidad) 0 (a El la gloria y el poder) 8 (por los siglos de los siglos, Amén). Al cirio le estamos poniendo la misma encarnación de Cristo. Los cinco granos de incienso representan las cinco llagas: 1(por sus llagas) 2 (gloriosas) 3 (nos guarde) 4 (y conserve) 5 (Cristo Señor, Amén). Queda, por tanto, revestido del Misterio de la Redención. Acto seguido el diácono o ayudante entrega al celebrante una pequeña vela encendida en el nuevo fuego y enciende con esta vela el Cirio, diciendo: La luz de Cristo, al resucitar gloriosamente, disipe las tinieblas del corazón y de la mente. Todos los presentes toman la luz del Cirio en sus velas o cirios. El sacerdote pronuncia: ¡Cristo, luz del mundo!' y todos responden: ¡Demos gracias a Dios! Se hace la luz en todo el templo. Entonces, se inciensa el altar, el cirio, la cruz, y se interpreta el Pregón Pascual, canto que nos llega desde los orígenes del cristianismo y nos llama a alegrarnos en esta noche dichosa en que Cristo ha vencido a la muerte. Terminado el pregón pascual, da comienzo la segunda parte de la celebración. La Liturgia de la Palabra: Se proclaman siete lecturas del Antiguo Testamento, a cada una de las cuales se responde con un Salmo y una oración. Todo lo que estas lecturas anuncian se cumple en Jesús: 1. Génesis 1,1-2,2: La Creación 2. Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18: Sacrificio de Abraham y la Alianza 3. Éxodo 14, 15-15, 1: Paso del Mar Rojo (obligatoria) 4. Isaías 54, 5-14: “…con misericordia eterna te quiero -dice el Señor, tu redentor.” 5. Isaías 55, 1-11: “… Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis…” 6. Baruc 3, 9-15. 32-4, 4: El pueblo sea fiel al amor de Dios. 7. Ezequiel 36, 16-28: “…Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo…” Se canta el Gloria, dando el salto al Nuevo Testamento, la encarnación del Hijo de Dios. Es la unión entre la Redención y la Encarnación: Epístola de San Pablo a los Romanos 6, 3-11: “Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. El pueblo responde con el Aleluya, canto de la redención, proclamación de la fe en la vida. Seguidamente se da lectura a la Palabra de Dios, el Evangelio, que será el correspondiente a cada ciclo litúrgico. Es el hecho de la constatación de la Resurrección. Con Cristo hemos vencido todo y nuestra fe tiene sentido. La vida no tiene conclusión sin la Resurrección. La Liturgia Bautismal: El agua también es signo de vida. El día de nuestro bautismo, se derramó agua por nosotros, agua que simbolizaba nuestra nueva vida como cristianos. Se recuerda aquel momento, con la bendición del agua, que se derrama sobre los fieles con la misma fuerza que entonces. Se divide en las siguientes partes: 1. Letanías: Señor Ten Piedad, Santa María, a los Santos y Santas… 2. Bendición del agua: Hacemos recuerdo de las maravillas que Dios ha hecho a través del agua (los peces, el diluvio, el paso, el costado, etc.). 3. La epíclesis: Se toma el Cirio Pascual y se acerca a la pila bautismal. Una vez dentro, el sacerdote invoca al Espíritu Santo para que los sepultados resuciten con Cristo. Es la unión de la luz y el agua. 4. Renovación de las promesas bautismales: Tiene dos partes, una positiva y otra negativa. El formato es: Renunciáis a… Si, renuncio – Creéis en… Si, creo. 5. Se bendice al pueblo, a los fieles. La Liturgia Eucarística: Como en todas las Celebraciones Eucarísticas, se prepara el altar con los dones del pan y el vino, para hacer presente la Pascua de Cristo, como Él nos lo enseñó. La celebración eucarística es el centro de toda la vigilia. La palabra eucaristía, significa "acción de gracias". En esta noche pascual, la Iglesia celebra su acción de gracias al Padre por habernos dado a su Hijo muerto y resucitado. En esta noche se comprende más que nunca el porqué los primeros cristianos llamaron Eucaristía a la Cena del Señor. Este es el momento en que nació la verdadera Eucaristía: ¡La Pascua! Por esto, el Misterio de la Noche Pascual culmina en la Eucaristía, que ya no la ofrece Cristo solo, sino en compañía de su Iglesia. Por tanto, esta noche es la gran palanca de la salvación de la historia. De ahí que nosotros, los cofrades que pertenecemos a Hermandades y Cofradías Penitenciales, la vivamos con gran intensidad y no nos quedemos solo en la Pasión y Muerte de Cristo y en las manifestaciones de la piedad popular que celebramos durante la Semana Santa. Resumen por Ángel Hernández Torres
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