TEMA 8

Las Cofradías en la Actualidad

 

Llegamos al ecuador del V Curso de Formación Cofrade y nos adentramos en una serie de capítulos que tienen que ver directamente con las Cofradías y su entorno. En este 8º Tema tratamos Las Cofradías en la actualidad. Para ello nos servimos de la Carta Pastoral de D. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo, el cual nos va a guiar en los próximos temas.

En su Carta, D. Antonio Cañizares manifiesta que es consciente del papel y misión de las Hermandades y Cofradías, de lo que hacemos y lo mucho más que podemos hacer dentro de la Iglesia, en comunión con ella y al servicio de ella. Por ello, es por lo que no ha dejado de animar y alentar, llenar de contenido y sentido la vida de las Cofradías.

Considera necesario salvaguardar el derecho y no introducir arbitrariedad en la vida cofrade, pues puede haber intereses ajenos a la Iglesia y a las mismas Cofradías que se meten por medio de ellas ocasionándoles mucho daño. No son los medios de comunicación, ni los intereses subjetivos los que han de decir lo que son las Cofradías y cómo han de regirse. No son instancias ajenas a la Iglesia las que han de decir qué es lo que la Iglesia y sus instituciones deben ser o deben hacer. No se pueden permitir intromisiones abusivas en su vida interna. Un principio básico de la libertad religiosa es respetar la libertad institucional de la Iglesia. Que no nos digan desde fuera – cosa que no beneficia nada y sí perjudica mucho – lo que hemos de hacer dentro de la Iglesia.

En cuanto a su ámbito, Toledo, considera que ha detectado un renacimiento y una renovación de muchas de las Cofradías. Esto es un camino abierto a la esperanza. Y abrir más y más, y llamar a esta esperanza a las Cofradías y Hermandades, a los cofrades. (Dejo al lector que haga su propio análisis o reflexión sobre si esa renovación se ha producido en el seno de su hermandad, pues no me corresponde a mí ejercer esa función).

En otro orden de cosas, el Arzobispo de Toledo nos pide que vivamos a la luz de la Conversión del Apóstol de los Gentiles (San Pablo), una renovada conversión a Jesucristo. Hoy, época de secularización y descristianización, de nuevo paganismo y de increencia ambiental y cultural, no se puede suponer, sin más, ni la conversión ni la fe por el hecho de que se participe en actos religiosos cristianos. Es tiempo de misión y resulta imprescindible una renovada adhesión, de mente y de corazón, de la persona y de la vida toda, a Jesucristo.

Todo en las Hermandades ha de referirse a Jesucristo y a la Iglesia, por encima de aspectos organizativos, de usos o costumbres. Todo lo de la vida cofrade ha de orientarse a que las Cofradías y Hermandades, los hermanos y hermanas, busquemos y encontremos a Jesucristo, en la Palabra, en los sacramentos, en la Iglesia.

Así mismo resalta que las cofradías han vehiculado, en buena parte, la piedad popular, han fomentado la fraternidad y mandamiento del amor entre sus miembros y han servido como cauce para el apostolado de seglares. Para no pocos han sido y son un elemento importante para su vida espiritual y una buena contribución en la participación de la vida y misión de la Iglesia. Admite que en algunos casos se han podido mezclar aspectos que desfiguran la propia naturaleza religiosa y cristiana de estas asociaciones. Como dijo Juan pablo II en el santuario de Ntra. Sra. Del Rocío, las cofradías tienen mucho de positivo y alentador, pero también se les ha acumulado polvo del camino. Por ello es necesario volver a las raíces evangélicas de la fe en Cristo, en las que se asientan las Hermandades y la piedad popular que las sustentan, superando cualquier reducción de las Cofradías a algo meramente folclórico y costumbrista que traiciona su verdadera esencia.

Para revitalizar las Cofradías plantea que hagamos una revisión, en cuanto Cofradías y como miembros de las mismas, para ver dónde se está y si se es fiel a las exigencias que la pertenencia a ellas comporta, para cambiar y renovarse conforme a las exigencias del Evangelio en todo lo que sea necesario.

Cañizares es consciente de que las Cofradías son una fuerza importante dentro de cada Diócesis; somos varios miles de personas, hombres y mujeres, adultos y jóvenes, los que como miembros activos pertenecemos a estas asociaciones. Como cristianos que somos, no podemos permanecer al margen de la marcha de la Iglesia diocesana y del camino que se trazó en el Concilio Vaticano II. Por ello, reitera que debemos sumarnos al esfuerzo de evangelización en el que estamos comprometidos todos los cristianos, particularmente hoy, tiempo difícil para la fe y necesitado del Evangelio. Para que esto sea así, las Cofradías deben revitalizar su vida cristiana, vivir una intensa comunión eclesial y renovar su compromiso en la acción apostólica y evangelizadora.

Para concluir, pide al Señor, en su Carta Pastoral, que nos conceda el don de la conversión. La conversión a Dios tal y como Dios se nos ha relevado en Jesucristo y se nos ha transmitido en la fe de la Iglesia, en su tradición y magisterio. Todo ello con la intercesión y el auxilio de la Santísima Virgen María.

Como puede comprobar el cofrade que se acerque a este artículo, las manifestaciones de Don Antonio Cañizares no pueden dejarnos en actitud pasiva. Son muchas e importantes las afirmaciones que en la Carta Pastoral se citan y que han de llevarse a la práctica tanto en nuestras Hermandades y Cofradías en general, como en nuestra actitud como cofrades en particular. Espero y deseo que este tema que hemos tratado sirva de reflexión para todos nosotros y nos de aliento para alcanzar el propósito y los fines que nos hemos marcado y que asumimos cuando admitimos voluntariamente formar parte de estas asociaciones.

                                                                                                                                                            Resumen por Ángel Hernández Torres

 

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