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VATICANO, 19 Abr. 05.-
Éstas fueron las primeras palabras del nuevo Papa
Benedicto XVI: "Queridos hermanos y hermanas, después del gran
Papa Juan Pablo II,
los señores
cardenales me han
elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me
consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos insuficientes y me
entrego a vuestras oraciones. En la alegría del Señor y con su ayuda
permanente, trabajaremos y con María, su madre, que está de nuestra
parte".
El
nuevo Papa impartió su primera bendición Urbi et Orbi, mientras la
multitud lo aclamaba al coro de "Benedicto, Benedicto".
BENEDICTO XVI

El Cardenal Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927, un Sábado
Santo en Marktl am Inn, diócesis de Passau, Alemania; y fue bautizado
ese mismo día. En sus memorias, reflexionando sobre el hecho, dice:
“ser la primera persona a ser bautizada en el Agua Nueva de la Pascua
era visto como un acto muy significativo por parte de la Providencia.
Siempre me he llenado de sentimientos de gratitud por haber sido
inmerso en el Misterio Pascual de esta manera;...cuanto más lo
reflexiono, tanto más me parece apropiado a la naturaleza de nuestra
vida humana: aún esperamos la Pascua definitiva, aún no estamos en la
plenitud de la luz, pero hacia ella caminamos llenos de confianza.”
A Ratzinger se le hace difícil decir cuál es propiamente su pueblo
natal. Al ser su padre miembro de la policía rural, era frecuentemente
trasladado, y toda la familia con él, así, muchas veces tuvieron que
ponerse en camino.
En 1929 la familia Ratzinger se muda a Tittmoning, pequeño pueblo a
orillas del río Salzach, en la frontera con Austria.
En diciembre de 1932, debido a la abierta crítica de su padre hacia el
nacional-socialismo, la familia Ratzinger se ve obligada a mudarse a
Auschau am Inn, al pie de los Alpes.
En 1937 el padre del Cardenal Ratzinger pasa al retiro y se muda con
toda la familia a Hufschlag, en las afueras de la ciudad de Traunstein,
donde Josef pasaría la mayor parte de sus años de adolescente. Es aquí
que inicia sus estudios en el Gymnasium de lenguas clásicas, donde
aprende latín y griego.
En 1939 entra al seminario menor en Traunstein, dando el primer paso
en su carrera eclesiástica.
En 1943, él y todos sus compañeros de clase son reclutados al Flak
(escuadrón antiaéreo), sin embargo, les es permitido asistir a clases
tres veces por semana.
En septiembre de 1944, habiendo alcanzado la edad militar, Ratzinger
es relevado del Flak y regresa a casa. En noviembre pasa por el
entrenamiento básico en la infantería alemana, mas debido a su pobre
estado de salud, es exceptuado de buena parte de los rigores propios
de la vida militar.
En la primavera de 1945, mientras se acercan las fuerzas aliadas,
Ratzinger deja el ejército y regresa a su casa en Traunstein. Cuando
finalmente llega el ejército americano hasta su ciudad, establecen su
centro de operaciones en casa de los Ratzinger, identifican a Josef
como soldado alemán y lo envían a un campo de prisioneros de guerra.
El 19 de junio de ese mismo año es liberado y regresa al hogar en
Traunstein, lo sigue su hermano Georg en julio.
En noviembre, tanto él como su hermano mayor Georg, reingresan al
seminario.
En 1947 Ratzinger ingresa al Herzogliches Georgianum, un instituto
teológico ligado a la Universidad de Munich.
En 1951, el 29 de junio, Joseph y su hermano Georg son ordenados
sacerdotes por el Cardenal Faulhaber en la catedral de Freising, en la
Fiesta de los Santos Pedro y Pablo.
Desde 1952 hasta 1959, es miembro de la Facultad de la Escuela
Superior de Filosofía y Teología, en Freising.
En 1953 recibe su doctorado en teología por la Universidad de Munich.
Relacionado con el doctorado, publica su primer trabajo
importante:”Volk und Haus Gottes in Augustins Lehre von der Kirche”
(El Pueblo y la Casa de Dios en la doctrina de Agustín sobre la
Iglesia). Ratzinger dedica su “Habilitationsschrift” –trabajo original
de contribución a la investigación, con la finalidad de habilitarse
para la docencia universitaria– a la revelación y a la teología de la
historia de San Buenaventura.
En abril de 1959 Ratzinger se inicia como Profesor Principal del
teología fundamental en la Universidad de Bonn. En agosto de ese año,
su padre es convocado a la Casa del Padre. Desde 1962 hasta 1965
asiste a las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II en calidad de
perito, como consejero teológico principal del Cardenal Frings de
Colonia.
En 1963 se traslada a la Universidad de Münster, y en diciembre de ese
año, fallece su madre.
En 1966 es nombrado profesor de teología dogmática en la universidad
de Tübingen. Su nombramiento es fuertemente apoyado por el profesor
Hans Küng . Ratzinger había conocido inicialmente a Küng en 1957 en un
congreso de teología dogmática en Innsbruck. Luego de revisar el
trabajo doctoral de Küng sobre Karl Barth, dice Ratzinger: “Tenía
muchas preguntas que hacerle al respecto de este libro, pues, a pesar
de que su estilo teológico no era el mío, lo había leído con placer y
el autor me había suscitado respeto, pues su apertura y su rectitud me
gustaron bastante. Así se estableció una buena relación de amistad,
aún cuando poco después...una seria discusión comenzó entre nosotros
acerca de la teología conciliar.”
En 1968 un ola de levantamientos estudiantiles barrió Europa, y el
marxismo rápidamente se convirtió en el sistema intelectual dominante
en Tübingen, adoctrinando no sólo a buena parte de sus estudiantes
sino inclusive al cuerpo docente. Siendo testigo de esta subordinación
de la religión a la ideología política marxista, Ratzinger anota:
Existía una instrumentalización por parte de las ideologías que eran
tiránicas, brutales y crueles. Esa experiencia me dejó claro que el
abuso de fe debía ser precisamente resistido si se quería mantener el
querer del Concilio.
En 1969, desencantado por su encuentro con la ideología radical de
Tübingen, se traslada de regreso a Baviera, donde asume un puesto de
profesor en la Universidad de Ratisbona. Luego es nombrado Decano,
Vicepresidente. Ese año también es nombrado Consejero Teológico de los
Obispos alemanes.
En 1972, Ratzinger, von Balthasar, De Lubac y otros lanzan la
publicación teológica Communio, une revista periódica de teología
católica y cultura.
En marzo de 1977, es nombrado Arzobispo de Münich y Freising,
convirtiéndose en el primer sacerdote diocesano que luego de 80 años,
asumía el encargo de tan vasta e importante arquidiócesis. Es urgido
por su confesor a aceptar el cargo y escoge como su lema episcopal la
frase de la carta de Juan, “Cooperador de la verdad”, y razona: “Por
un lado, me parecía ser la relación entre mi tarea previa como
profesor y mi nueva misión. A pesar de todas las diferencias de modo,
lo que estaba en juego y seguía estándolo era seguir la verdad, estar
a su servicio. Y por otro lado, porque en el mundo de hoy, el tema de
la verdad ha desaparecido casi totalmente, pues aparece como algo
demasiado grande para el hombre, y sin embargo, todo se desmorona si
falta la verdad”. Es consagrado el 28 de mayo por el Obispo de
Würzburg, Josef Stange. En junio de ese mismo año, es creado cardenal
presbítero por el Papa Pablo VI, y recibe el título de S. Maria
Consolatrice al Tiburtino. Ese año también, asistió a la IV Asamblea
Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en el Vaticano.
En 1978 participó en el cónclave del 25 al 26 de agosto, que eligió a
Juan Pablo I, quien lo nombra enviado especial del Papa al III
Congreso Mariológico Internacional, en Guayaquil, Ecuador, del 16 al
24 de septiembre. En octubre de ese año, participa en el Cónclave que
elige a Juan Pablo II.
En 1980 Ratzinger es nombrado por Juan Pablo II a presidir el Sínodo
especial para los laicos. Poco después, el Papa lo invita a encargarse
de la Congregación para la Educación Católica. Ratzinger declina, pues
considera que no debe dejar tan pronto su misión en Münich.
En 1981, en noviembre, acepta la invitación del Papa para asumir como
Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente de
la Pontificia Comisión Bíblica y Presidente de la Comisión Teológica
Internacional.
El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la
Arquidiócesis de Münich-Freising.
En 1983 asistió a la VI Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos,
en Ciudad del Vaticano. fue uno de los tres presidentes delegados;
miembro del secretariado general, de 1983 a 1986.
En 1985 asistió a la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los
Obispos, Ciudad del Vaticano.
Desde 1986 presidió la Comisión para la preparación del Catecismo de
la Iglesia Católica, que luego de 6 años de trabajo (1986-92) presentó
el Nuevo Catecismo al Santo Padre.
En 1987 asistió a la VII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos,
en Ciudad del Vaticano.
En 1990 asistió a la VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los
Obispos, en Ciudad del Vaticano.
En 1991 asistió a la I Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los
Obispos, en Ciudad del Vaticano.
En 1993 fue elevado a Cardenal Obispo del título de la sede
suburbicaria de Velletri-Segni. En 1994 asistió a la Asamblea Especial
para África del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, y a la IX
Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, también en la Ciudad
Vaticana.
En 1997 asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los
Obispos, en Ciudad del Vaticano.
En 1998 asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los
Obispos, en Ciudad del Vaticano.
Elegido vice-decano del Colegio Cardenalicio, el 9 de noviembre de
1998.
Ese mismo año, asistió a la Asamblea Especial para Oceanía de Sínodo
de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 22 de noviembre al 12 de
diciembre.
En 1999 fue enviado especial del Papa a las celebraciones por el XII
centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, el 3
de enero.
En octubre de ese mismo año asistió a la II Asamblea Especial para
Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.
En noviembre de 2002, el Santo Padre aprueba su elección como Decano
del Colegio Cardenalicio.
Hasta la muerte de Juan Pablo II era miembro de la Secretaría de
Estado; de las Congregaciones Iglesias Orientales, Culto Divino y
Sacramentos, Obispos, Evangelización de los pueblos, Educación
católica; así como de los Pontificios Consejos para la Unidad de los
cristianos y del de Cultura; de las Comisiones para América Latina y
Ecclesia Dei.
Recibió por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via Crucis
durante la Semana Santa de 2005.
Doctorados:
1984 Doctor Honoris Causa por el College of St. Thomas in St. Paul /
Minnesota
1985 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Eichstätt
1986 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lima
1988 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lublin.
1998 Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra en Pamplona.
1999 Doctor Honoris Causa por la Universidad Libre Maria SS Assunta (LUMSA)
en Roma.
2000 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la
Universidad de Wroclaw
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_____Carta
del Papa Juan Pablo II al Cardenal Joseph
Ratzinger en el 50º aniversario de su
Ordenación Sacerdotal
A mi venerable hermano, Cardenal Joseph Ratzinger Prefecto
de la Congregación para la Doctrina de la Fe
Con
profundo gozo, Su Eminencia, le ofrezco un caluroso saludo y los más
fervientes buenos deseos en el alegre evento del 50º aniversario de
su ordenación sacerdotal. La coincidencia de este día jubilar con la
solemnidad litúrgica de los santos Apóstoles Pedro y Pablo evoca en
mi espíritu la visión de amplios horizontes espirituales y
eclesiales: la santidad personal llevada hasta el sacrificio
supremo, la proyección misionera no separada de la preocupación
constante por la unidad, la necesaria integración entre carisma
espiritual y ministerio institucional.
Son
horizontes que Usted, venerado hermano, ha explorado con atención en
sus investigaciones teológicas: en Pedro resalta el principio de
unidad, fundado en la fe sólida como una roca del Príncipe de los
Apóstoles; en Pablo, la exigencia intrínseca en el Evangelio de
llamar a cada hombre y a cada pueblo a la obediencia de la fe.
Además, estas dos dimensiones están combinadas en el testimonio
común de santidad que selló la dedicación generosa de los dos
Apóstoles al servicio de la inmaculada Novia de Cristo. ¿Cómo no
poder ver en estos dos elementos los rasgos fundamentales del camino
que la Providencia preparó para usted, Su Eminencia, al llamarlo al
sacerdocio?
Sus
brillantes estudios filosóficos y sobre todo teológicos y la llamada
precoz al papel de docente en las universidades alemanas más
importantes deben ser vistos en esta perspectiva de fe. Usted
expresó la intención que siempre lo guió en su compromiso de
estudiar y enseñar en el lema que escogió con ocasión de su
nombramiento episcopal: Cooperatores veritatis.
El
objetivo por el que siempre se esforzó desde sus primeros años de
vida sacerdotal, ha sido servir a la verdad, intentando conocerla
cada vez con más profundidad y hacerla más conocida.
Fue
precisamente la consideración de esta aspiración pastoral la que
constantemente marcó su actividad académica la que indujo al
venerable Papa Pablo VI a elevarlo a la dignidad episcopal y
confiarle la responsabilidad de la gran Arquidiócesis de München und
Freising. Fue una transición crucial en su vida, que daría una
dirección a los posteriores progresos. Realmente cuando, poco
después, el inolvidable mencionado Pontífice lo creó Cardenal, usted
se encontró directamente unido a colaborar con la Sede Apostólica.
Hace 20 años le pedí colaborar a tiempo completo como Prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe. Desde entonces no ha dejado
de prodigar sus energías intelectuales y morales para fomentar y
tutelar la doctrina sobre la fe y las costumbres en todo el orbe
católico (cf. Constitución Apostólica Pastor Bonus, n. 48), mientras
alentaba estudios dirigidos a aumentar el conocimiento de la fe para
responder convenientemente a los nuevos problemas que surgen del
progreso de la ciencia y la civilización, a la luz de la Palabra de
Dios (cf. ibid., n. 49).
En esta
oficina, Su Eminencia, los apóstoles Pedro y Pablo han inspirado su
vida sacerdotal y su servicio eclesial de la forma más elevada. Esta
alegre ocasión es una oportunidad favorable para mí para reiterarle
mi gran gratitud por el impresionante volumen de trabajo
desarrollado y dirigido en el dicasterio que se le ha encomendado y,
además, por el espíritu de humildad y de abnegación que ha
caracterizado constantemente su actividad. ¡Que el Señor prodigue
sus recompensas sobre Usted!
En esta
ocasión tan significativa para Usted, me gustaría decirle que la
comunión espiritual que siempre ha mostrado hacia el Sucesor de
Pedro ha sido de gran ayuda en el esfuerzo diario de mi servicio a
Cristo y la Iglesia. Por eso rezo al Señor, a través de la
intercesión de la Santísima Virgen María, para que le conceda
bendiciones celestiales a usted, a su ministerio y a todos sus seres
queridos, mientras le imparto una especial Bendición Apostólica de
corazón a Usted con un sentimiento de afecto fraternal.
Desde
el Vaticano, 20 de junio de 2002, 21º año de Pontificado.
JUAN
PABLO II
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_____Papa
Benedicto XVI
Joseph RATZINGER
(1927-
Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe,
Presidente Emérito de la Pontificia Comisión Bíblica y de la
Comisión Teológica Internacional, Ex Decano del Colegio de Cardenale
Nacimiento:
Nació el 16 de abril de 1927, Marktl am Inn, diócesis de Passau,
Alemania.
Educación:
Estudió en la Escuela Superior de Filosofía, en Freising;
y en la Universidad de Münich, en Münich (doctorado en teología).
Sacerdocio: Ordenado sacerdote el 29 de junio de
1951. Continuó sus estudios, de 1951 a 1952. Miembro de la Facultad
de la Escuela Superior de Filosofía y Teología, en Freising, de 1952
a 1959; en la Universidad de Bonn,
de 1959 a 1963; en la
Universidad de
Münster, de 1963 a 1969; en la Universidad de Tübingen, de 1966 a
1969; en la Universidad de Ratisbona, de 1969 a 1977; vice-presidente
de la Universidad de Ratisbona, de 1969 a 1977; perito, en el
Concilio Vaticano II, de 1962 a 1965. Miembro de la Comisión
Teológica Internacional, de 1969 a 1977.
Episcopado:
Elegido Arzobispo de Münich y Freising, el 24 de marzo de 1977.
Consagrado, el 28 de mayo de 1977, en Münich, por Josef Stange,
Obispo de Würzburg.
Cardenalato: Creado Cardenal presbítero, el 27 de
junio de 1977; recibió la birreta roja y el título de S. Maria
Consolatrice al Tiburtino, el 27 de junio de 1977. Asistió a la IV
Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano,
del 30 de setiembre al 29 de octubre de 1977. Participó en el
cónclave del 25 al 26 de agosto de 1978. Enviado especial del Papa
al III Congreso Mariológico Internacional, en Guayaquil, Ecuador,
del 16 al 24 de setiembre de 1978. Participó en el cónclave del 14
al 16 de octubre de 1978. Asistió a la V Asamblea Ordinaria del
Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, del 26 de setiembre al
25 de octubre de 1980; fue el relator general; miembro del
secretariado general, de 1980 a 1983. Nombrado prefecto de la S.C.
para la Doctrina de la Fe, presidente de la Pontificia Comisión
Bíblica, y presidente de Comisión Teológica Internacional, el 25 de
noviembre de 1981. Renunció al gobierno pastoral de la
Arquidiócesis, el 15 de febrero de 1982. Asistió a la VI Asamblea
Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 29
de setiembre al 28 de octubre de 1983; fue uno de los tres
presidentes delegados; miembro del secretariado general, de 1983 a
1986. Asistió a la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los
Obispos, Ciudad del Vaticano, del 24 de noviembre al 8 de diciembre
1985; presidente de la Comisión para la preparación del Catecismo de
la Iglesia Católica, que luego de 6 años de trabajo (1986-92)
presentó el Nuevo Catecismo al Santo Padre; miembro del secretariado
general hasta 1987. Asistió a la VII Asamblea Ordinaria del Sínodo
de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 1 al 30 de octubre de
1987; miembro del secretariado general, de 1987 a 1990. Asistió a la
VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del
Vaticano, del 30 de setiembre al 28 de octubre de 1990; miembro del
secretariado general, de 1990 a 1994. Asistió a la I Asamblea
Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del
Vaticano, del 28 de noviembre al 14 de diciembre de 1991. Nombrado
Obispo del título de la sede suburbicaria de Velletri-Segni, el 5 de
abril de 1993. Asistió a la Asamblea Especial para Africa del Sínodo
de los Obispos, Ciudad del Vaticano, del 10 de abril al 8 de mayo de
1994; a la IX Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en la
Ciudad Vaticana, del 2 al 29 de octubre de 1994. Asistió a la
Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, en Ciudad
del Vaticano, del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997;
asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los Obispos,
en Ciudad del Vaticano, del 19 de abril al 18 de mayo de 1998.
Elegido vice-decano del Colegio de Cardenales, el 9 de noviembre de
1998. Asistió a la Asamblea Especial para Oceanía de Sínodo de los
Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 22 de noviembre al 12 de
diciembre de 1998. Fue enviado especial del Papa a las celebraciones
por el XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn,
Alemania, el 3 de enero de 1999. Asistió a la II Asamblea Especial
para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 1
al 23 de octubre de 1999. Laurea honoris causa en jurisprudencia por
la Libera Università Maria Santissima Assunta, 10 de noviembre 1999;
miembro honorario de la Pontificia Academia de Ciencias,
13 de noviembre 2000.
Información adicional: En la Curia
Romana, es miembro de: Secretaría de Estado; Sagradas Congregaciones
Iglesias Orientales; Culto Divino y Sacramentos, Obispos,
Evangelización de los pueblos; Educación católica; Pontificio
Consejo para la Unidad de los cristianos, Cultura; y de las
Comisiones para América Latina y Ecclesia Dei.
Recibió por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via Crucis
durante la Semana Santa de 2005.
Bibliografía: Introducción al Cristianismo;
Informe sobre la Fe; Una Mirada a Europa; Sal de la Tierra; Mi Vida.
Memorias: 1927-1977; Cooperadores de la Verdad; Verdad y Tolerancia;
El Espíritu de la Liturgia; etc.
Pontificado:
Fue elegido Pontífice el 19 de abril de 2005. Tomó el
nombre de Benedicto XVI. |
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_____Pensamientos
de Benedicto XVI
Clonación:
-
«El hombre es capaz de
producir en laboratorio otro hombre que por tanto no es ya don de Dios
o de la naturaleza. Se puede fabricar y, lo mismo que se fabrica, se
puede destruir». Si este es el poder del hombre, entonces «se está
convirtiendo en una amenaza más peligrosa que las armas de destrucción
masiva».
Debate en el Centro de Orientación Política de Roma. Octubre 2004.
Cristianos y Musulmanes:
Laicismo y Razón:
-
«El laicismo es una
ideología parcial, que no puede responder a los desafíos decisivos
para el hombre. Baste pensar en los daños producidos por el comunismo
o por el desarraigo del tejido moral de los antepasados en los pueblos
africanos, víctimas de la guerra y del SIDA».
-
«La razón no es enemiga
de la fe, al contrario. El problema es cuando hay desprecio de Dios y
de lo sacro».
Debate en el Centro de Orientación Política de Roma. Octubre 2004.
Marxismo
-
«La doctrina de
salvación marxista, en definitiva, había nacido en sus numerosas
versiones articuladas de diferentes maneras, como una visión única y
científica del mundo, acompañada por una motivación ética y capaz de
acompañar a la humanidad en el futuro. Así se explica su difícil
adiós, incluso después del trauma de 1989».
-
«Basta pensar en lo
discreta que ha sido la discusión sobre los horrores de los "gulags"
comunistas, y en lo poco que se ha escuchado la voz de Alexander
Solzjenitsin: de todo esto no se habla».
-
«El silencio ha sido
impuesto por una especie de pudor. Incluso se menciona sólo de vez en
cuando al sanguinario régimen de Pol Pot, de pasada. Pero ha quedado
el desengaño, junto a una profunda confusión. Ya nadie cree hoy en las
grandes promesas morales».
-
«El marxismo se había
concebido en estos términos: una corriente que auspiciaba justicia
para todos, la llegada de la paz, la abolición de las injustificadas
relaciones de predominio del hombre sobre el hombre, etc.», afirmó.
-
«Para alcanzar estos
nobles objetivos se pensó en que había que renunciar a los principios
éticos y que se podía utilizar el terror como instrumento del bien. En
el momento en el que todos pudieron ver, aunque sólo fuera en su
superficie, las ruinas provocadas en la humanidad por esta idea, la
gente prefirió refugiarse en la vida pragmática y profesar
públicamente el desprecio por la ética».
Extracto de «Introducción al cristianismo». Este libro presenta
algunas de las clases que ofreció cuando era profesor de Teología en
Tubinga (Alemania) en 1967.
Control poblacional
-
«Hay un miedo a la
maternidad que se apodera de una gran parte de nuestros
contemporáneos. En este miedo a la maternidad hay algo profundo: el
otro se convierte en la competencia que quita una parte de mi vida,
una amenaza para mi ser y para mi libre desarrollo. Hoy no hay una
filosofía del amor sino sólo una filosofía del egoísmo».
-
«Se rechaza como visión
idealista la posibilidad de poderme enriquecer simplemente en la
entrega, de reencontrarme a partir del otro y a través de mi ser para
el otro. Justamente aquí se engaña al hombre. Se le desaconseja amar.
En definitiva, se le desaconseja ser hombre».
Diario Avvennire. Septiembre 2000
Oración
-
«Pensamos que la
oración es algo intimista. Ya no creemos tanto, según me parece, en el
efecto real, histórico de la oración».
-
«En cambio debemos
convencernos y aprender que este compromiso espiritual, que une el
cielo y la tierra, tiene una fuerza interior. Y un medio para llegar a
la afirmación de la justicia es comprometerse a orar, porque de esta
manera se transforma en una educación mía y del otro para la justicia.
Debemos, en resumen, reaprender el sentido social de la oración».
Belluno, Italia. Octubre 2004
Relativismo
-
«El relativismo se ha
convertido en el problema central de la fe en la hora actual. Sin
duda, ya no se presenta tan sólo con su vestido de resignación ante la
inmensidad de la verdad, sino también como una posición definida
positivamente por los conceptos de tolerancia, conocimiento dialógico
y libertad, conceptos que quedarían limitados si se afirmara la
existencia de una verdad válida para todos. A su vez, el relativismo
aparece como fundamentación filosófica de la democracia. Ésta, en
efecto, se edificaría sobre la base de que nadie puede tener la
pretensión de conocer la vía verdadera, y se nutriría del hecho de que
todos los caminos se reconocen mutuamente como fragmentos del esfuerzo
hacia lo mejor; por eso, buscan en diálogo algo común y compiten
también sobre conocimientos que no pueden hacerse compatibles en una
forma común. Un sistema de libertad debería ser, en esencia, un
sistema de posiciones que se relacionan entre sí como relativas,
dependientes, además, de situaciones históricas abiertas a nuevos
desarrollos. Una sociedad liberal sería, pues, una sociedad
relativista; sólo con esta condición podría permanecer libre y abierta
al futuro».
Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales
de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara
(México). Noviembre 1996.)
New Age
-
«La reedición de
religiones y cultos precristianos, que hoy se intenta con frecuencia,
tiene muchas explicaciones. Si no existe la verdad común, vigente
precisamente porque es verdadera, el cristianismo es sólo algo
importado de fuera, un imperialismo espiritual que se debe sacudir con
no menos fuerza que el político. Si en los sacramentos no tiene lugar
el contacto con el Dios vivo de todos los hombres, entonces son
rituales vacíos que no nos dicen nada ni nos dan nada; que, a lo sumo,
nos permiten percibir lo numinoso, que reina en todas las religiones.
Aún entonces, parece más sensato buscar lo originalmente propio, en
lugar de dejarse imponer algo ajeno y anticuado. Pero, ante todo, si
la ‘sobria ebriedad’ del misterio cristiano no puede embriagarnos de
Dios, entonces hay que invocar la embriaguez real de éxtasis eficaces,
cuya pasión arrebata y nos convierte -al menos por un instante- en
dioses, y nos deja percibir por un momento el placer de lo infinito y
olvidar la miseria de lo finito. Cuanto más manifiesta sea la
inutilidad de los absolutismos políticos, tanto más fuerte será la
atracción del irracionalismo, la renuncia a la realidad de lo
cotidiano».
Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales
de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara
(México). Noviembre 1996.
Liturgia
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«Las diversas fases de
la reforma litúrgica han dejado que se introduzca la opinión de que la
liturgia puede cambiarse arbitrariamente. De haber algo invariable, en
todo caso se trataría de las palabras de la consagración; todo lo
demás se podría cambiar. El siguiente pensamiento es lógico: si una
autoridad central puede hacer esto, ¿por qué no también una instancia
local? Y si lo pueden hacer las instancias locales, ¿por qué no en
realidad la comunidad misma? Ésta se debería poder expresar y
encontrar en la liturgia. Tras la tendencia racionalista y puritana de
los años setenta e incluso de los ochenta, hoy se siente el cansancio
de la pura liturgia hablada y se desea una liturgia vivencial que no
tarda en acercarse a las tendencias del New Age: se busca lo
embriagador y extático, y no la «logikè latreia», la «rationabilis
oblatio» de que habla Pablo y con él la liturgia romana (Rom 12,1).
Admito que exagero; lo que digo no describe la situación normal de
nuestras comunidades. Pero las tendencias están ahí. Y por eso se nos
ha pedido estar en vela, para que no se nos introduzca
subrepticiamente un Evangelio distinto del que nos ha entregado el
Señor -la piedra en lugar del pan».
Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales
de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara
(México). Noviembre 1996.
Teología de la Liberación
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«Nos encontramos, en
resumidas cuentas, en una situación singular: la teología de la
liberación había intentado dar al cristianismo, cansado de los dogmas,
una nueva praxis mediante la cual finalmente tendría lugar la
redención. Pero esa praxis ha dejado tras de sí ruina en lugar de
libertad. Queda el relativismo y el intento de conformarnos con él.
Pero lo que así se nos ofrece es tan vacío que las teorías
relativistas buscan ayuda en la teología de la liberación, para, desde
ella, poder ser llevadas a la práctica».
Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales
de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara
(México). Noviembre 1996.
-
«No se puede tampoco
localizar el mal principal y únicamente en las ‘estructuras’
económicas, sociales o políticas malas, como si todos los otros males
se derivasen, como de su causa, de estas estructuras, de suerte que la
creación de un ‘hombre nuevo’ dependiera de la instauración de
estructuras económicas y sociopolíticas diferentes. Ciertamente hay
estructuras inicuas y generadoras de iniquidades, que es preciso tener
la valentía de cambiar. Frutos de la acción del hombre, las
estructuras, buenas o malas, son consecuencias antes de ser causas. La
raíz del mal reside, pues, en las personas libres y responsables, que
deben ser convertidas por la gracia de Jesucristo, para vivir y actuar
como criaturas nuevas, en el amor al prójimo, la búsqueda eficaz de la
justicia, del dominio de sí y del ejercicio de las virtudes».
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«Cuando se pone como
primer imperativo la revolución radical de las relaciones sociales y
se cuestiona, a partir de aquí, la búsqueda de la perfección personal,
se entra en el camino de la negación del sentido de la persona y de su
trascendencia, y se arruina la ética y su fundamento que es el
carácter absoluto de la distinción entre el bien y el mal. Por otra
parte, siendo la caridad el principio de la auténtica perfección, esta
última no puede concebirse sin apertura a los otros y sin espíritu de
servicio».
-
«Recordemos que el
ateísmo y la negación de la persona humana, de su libertad y de sus
derechos, están en el centro de la concepción marxista. Esta contiene
pues errores que amenazan directamente las verdades de la fe sobre el
destino eterno de las personas. Aún más, querer integrar en la
teología un ‘análisis’ cuyos criterios de interpretación dependen de
esta concepción atea, es encerrarse en ruinosas contradicciones. El
desconocimiento de la naturaleza espiritual de la persona conduce a
subordinarla totalmente a la colectividad y, por tanto, a negar los
principios de una vida social y política conforme con la dignidad
humana».
«Esta concepción totalizante impone su lógica y arrastra las
‘teologías de la liberación’ a aceptar un conjunto de posiciones
incompatibles con la visión cristiana del hombre. En efecto, el núcleo
ideológico, tomado del marxismo , al cual hace referencia, ejerce la
función de un principio determinante. Esta función se le ha dado en
virtud de la calificación de científico, es decir, de necesariamente
verdadero, que se le ha atribuido».
-
«Las «teologías de la
liberación», que tienen el mérito de haber valorado los grandes textos
de los Profetas y del Evangelio sobre la defensa de los pobres,
conducen a un amalgama ruinosa entre el pobre de la Escritura y el
proletariado de Marx . Por ello el sentido cristiano del pobre se
pervierte y el combate por los derechos de los pobres se transforma en
combate de clase en la perspectiva ideológica de la lucha de clases.
La Iglesia de los pobres significa así una Iglesia de clase, que ha
tomado conciencia de las necesidades de la lucha revolucionaria como
etapa hacia la liberación y que celebra esta liberación en su
liturgia».
Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación
LIBERTATIS NUNTIUS. Agosto de 1984.
Políticos abortistas y
Eucaristía
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«No todos los asuntos
morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por
ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la
aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra,
éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a
recibir la Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las
autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer
discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito
tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena
capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre
católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero
no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia».
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«Respecto del grave
pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una
persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico,
como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de
aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo
respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe
presentarse a la Sagrada Comunión hasta que termine con la situación
objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la
Eucaristía».
Carta a los Obispos de EEUU. Julio de 2004.
Matrimonio y uniones
homosexuales
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«No existe ningún
fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas,
entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el
matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las
relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural».
Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las
uniones entre personas homosexuales. Junio de 2003.
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Joseph RATZINGER


















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