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VATICANO, 19 Abr. 05.- Éstas fueron las primeras palabras del nuevo Papa Benedicto XVI: "Queridos hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos insuficientes y me entrego a vuestras oraciones. En la alegría del Señor y con su ayuda permanente, trabajaremos y con María, su madre, que está de nuestra parte".

El nuevo Papa impartió su primera bendición Urbi et Orbi, mientras la multitud lo aclamaba al coro de "Benedicto, Benedicto".

 

 

 

     BENEDICTO XVI     

 

 

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_____Su Biografía

El Cardenal Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927, un Sábado Santo en Marktl am Inn, diócesis de Passau, Alemania; y fue bautizado ese mismo día. En sus memorias, reflexionando sobre el hecho, dice: “ser la primera persona a ser bautizada en el Agua Nueva de la Pascua era visto como un acto muy significativo por parte de la Providencia. Siempre me he llenado de sentimientos de gratitud por haber sido inmerso en el Misterio Pascual de esta manera;...cuanto más lo reflexiono, tanto más me parece apropiado a la naturaleza de nuestra vida humana: aún esperamos la Pascua definitiva, aún no estamos en la plenitud de la luz, pero hacia ella caminamos llenos de confianza.”

A Ratzinger se le hace difícil decir cuál es propiamente su pueblo natal. Al ser su padre miembro de la policía rural, era frecuentemente trasladado, y toda la familia con él, así, muchas veces tuvieron que ponerse en camino.

En 1929 la familia Ratzinger se muda a Tittmoning, pequeño pueblo a orillas del río Salzach, en la frontera con Austria.

En diciembre de 1932, debido a la abierta crítica de su padre hacia el nacional-socialismo, la familia Ratzinger se ve obligada a mudarse a Auschau am Inn, al pie de los Alpes.

En 1937 el padre del Cardenal Ratzinger pasa al retiro y se muda con toda la familia a Hufschlag, en las afueras de la ciudad de Traunstein, donde Josef pasaría la mayor parte de sus años de adolescente. Es aquí que inicia sus estudios en el Gymnasium de lenguas clásicas, donde aprende latín y griego.

En 1939 entra al seminario menor en Traunstein, dando el primer paso en su carrera eclesiástica.

En 1943, él y todos sus compañeros de clase son reclutados al Flak (escuadrón antiaéreo), sin embargo, les es permitido asistir a clases tres veces por semana.

En septiembre de 1944, habiendo alcanzado la edad militar, Ratzinger es relevado del Flak y regresa a casa. En noviembre pasa por el entrenamiento básico en la infantería alemana, mas debido a su pobre estado de salud, es exceptuado de buena parte de los rigores propios de la vida militar.

En la primavera de 1945, mientras se acercan las fuerzas aliadas, Ratzinger deja el ejército y regresa a su casa en Traunstein. Cuando finalmente llega el ejército americano hasta su ciudad, establecen su centro de operaciones en casa de los Ratzinger, identifican a Josef como soldado alemán y lo envían a un campo de prisioneros de guerra.

El 19 de junio de ese mismo año es liberado y regresa al hogar en Traunstein, lo sigue su hermano Georg en julio.

En noviembre, tanto él como su hermano mayor Georg, reingresan al seminario.

En 1947 Ratzinger ingresa al Herzogliches Georgianum, un instituto teológico ligado a la Universidad de Munich.

En 1951, el 29 de junio, Joseph y su hermano Georg son ordenados sacerdotes por el Cardenal Faulhaber en la catedral de Freising, en la Fiesta de los Santos Pedro y Pablo.

Desde 1952 hasta 1959, es miembro de la Facultad de la Escuela Superior de Filosofía y Teología, en Freising.

En 1953 recibe su doctorado en teología por la Universidad de Munich. Relacionado con el doctorado, publica su primer trabajo importante:”Volk und Haus Gottes in Augustins Lehre von der Kirche” (El Pueblo y la Casa de Dios en la doctrina de Agustín sobre la Iglesia). Ratzinger dedica su “Habilitationsschrift” –trabajo original de contribución a la investigación, con la finalidad de habilitarse para la docencia universitaria– a la revelación y a la teología de la historia de San Buenaventura.

En abril de 1959 Ratzinger se inicia como Profesor Principal del teología fundamental en la Universidad de Bonn. En agosto de ese año, su padre es convocado a la Casa del Padre. Desde 1962 hasta 1965 asiste a las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II en calidad de perito, como consejero teológico principal del Cardenal Frings de Colonia.

En 1963 se traslada a la Universidad de Münster, y en diciembre de ese año, fallece su madre.

En 1966 es nombrado profesor de teología dogmática en la universidad de Tübingen. Su nombramiento es fuertemente apoyado por el profesor Hans Küng . Ratzinger había conocido inicialmente a Küng en 1957 en un congreso de teología dogmática en Innsbruck. Luego de revisar el trabajo doctoral de Küng sobre Karl Barth, dice Ratzinger: “Tenía muchas preguntas que hacerle al respecto de este libro, pues, a pesar de que su estilo teológico no era el mío, lo había leído con placer y el autor me había suscitado respeto, pues su apertura y su rectitud me gustaron bastante. Así se estableció una buena relación de amistad, aún cuando poco después...una seria discusión comenzó entre nosotros acerca de la teología conciliar.”

En 1968 un ola de levantamientos estudiantiles barrió Europa, y el marxismo rápidamente se convirtió en el sistema intelectual dominante en Tübingen, adoctrinando no sólo a buena parte de sus estudiantes sino inclusive al cuerpo docente. Siendo testigo de esta subordinación de la religión a la ideología política marxista, Ratzinger anota: Existía una instrumentalización por parte de las ideologías que eran tiránicas, brutales y crueles. Esa experiencia me dejó claro que el abuso de fe debía ser precisamente resistido si se quería mantener el querer del Concilio.

En 1969, desencantado por su encuentro con la ideología radical de Tübingen, se traslada de regreso a Baviera, donde asume un puesto de profesor en la Universidad de Ratisbona. Luego es nombrado Decano, Vicepresidente. Ese año también es nombrado Consejero Teológico de los Obispos alemanes.

En 1972, Ratzinger, von Balthasar, De Lubac y otros lanzan la publicación teológica Communio, une revista periódica de teología católica y cultura.

En marzo de 1977, es nombrado Arzobispo de Münich y Freising, convirtiéndose en el primer sacerdote diocesano que luego de 80 años, asumía el encargo de tan vasta e importante arquidiócesis. Es urgido por su confesor a aceptar el cargo y escoge como su lema episcopal la frase de la carta de Juan, “Cooperador de la verdad”, y razona: “Por un lado, me parecía ser la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. A pesar de todas las diferencias de modo, lo que estaba en juego y seguía estándolo era seguir la verdad, estar a su servicio. Y por otro lado, porque en el mundo de hoy, el tema de la verdad ha desaparecido casi totalmente, pues aparece como algo demasiado grande para el hombre, y sin embargo, todo se desmorona si falta la verdad”. Es consagrado el 28 de mayo por el Obispo de Würzburg, Josef Stange. En junio de ese mismo año, es creado cardenal presbítero por el Papa Pablo VI, y recibe el título de S. Maria Consolatrice al Tiburtino. Ese año también, asistió a la IV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en el Vaticano.

En 1978 participó en el cónclave del 25 al 26 de agosto, que eligió a Juan Pablo I, quien lo nombra enviado especial del Papa al III Congreso Mariológico Internacional, en Guayaquil, Ecuador, del 16 al 24 de septiembre. En octubre de ese año, participa en el Cónclave que elige a Juan Pablo II.

En 1980 Ratzinger es nombrado por Juan Pablo II a presidir el Sínodo especial para los laicos. Poco después, el Papa lo invita a encargarse de la Congregación para la Educación Católica. Ratzinger declina, pues considera que no debe dejar tan pronto su misión en Münich.

En 1981, en noviembre, acepta la invitación del Papa para asumir como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y Presidente de la Comisión Teológica Internacional.

El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Münich-Freising.

En 1983 asistió a la VI Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. fue uno de los tres presidentes delegados; miembro del secretariado general, de 1983 a 1986.

En 1985 asistió a la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano.

Desde 1986 presidió la Comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica, que luego de 6 años de trabajo (1986-92) presentó el Nuevo Catecismo al Santo Padre.

En 1987 asistió a la VII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

En 1990 asistió a la VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

En 1991 asistió a la I Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

En 1993 fue elevado a Cardenal Obispo del título de la sede suburbicaria de Velletri-Segni. En 1994 asistió a la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, y a la IX Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, también en la Ciudad Vaticana.

En 1997 asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

En 1998 asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

Elegido vice-decano del Colegio Cardenalicio, el 9 de noviembre de 1998.

Ese mismo año, asistió a la Asamblea Especial para Oceanía de Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 22 de noviembre al 12 de diciembre.

En 1999 fue enviado especial del Papa a las celebraciones por el XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, el 3 de enero.

En octubre de ese mismo año asistió a la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano.

En noviembre de 2002, el Santo Padre aprueba su elección como Decano del Colegio Cardenalicio.

Hasta la muerte de Juan Pablo II era miembro de la Secretaría de Estado; de las Congregaciones Iglesias Orientales, Culto Divino y Sacramentos, Obispos, Evangelización de los pueblos, Educación católica; así como de los Pontificios Consejos para la Unidad de los cristianos y del de Cultura; de las Comisiones para América Latina y Ecclesia Dei.

Recibió por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via Crucis durante la Semana Santa de 2005.

Doctorados:

1984 Doctor Honoris Causa por el College of St. Thomas in St. Paul / Minnesota
1985 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Eichstätt
1986 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lima
1988 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lublin.
1998 Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra en Pamplona.
1999 Doctor Honoris Causa por la Universidad Libre Maria SS Assunta (LUMSA) en Roma.
2000 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Wroclaw

 

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_____Carta del Papa Juan Pablo II al Cardenal Joseph Ratzinger en el 50º aniversario de su Ordenación Sacerdotal


A mi venerable hermano, Cardenal Joseph Ratzinger Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Con profundo gozo, Su Eminencia, le ofrezco un caluroso saludo y los más fervientes buenos deseos en el alegre evento del 50º aniversario de su ordenación sacerdotal. La coincidencia de este día jubilar con la solemnidad litúrgica de los santos Apóstoles Pedro y Pablo evoca en mi espíritu la visión de amplios horizontes espirituales y eclesiales: la santidad personal llevada hasta el sacrificio supremo, la proyección misionera no separada de la preocupación constante por la unidad, la necesaria integración entre carisma espiritual y ministerio institucional.

Son horizontes que Usted, venerado hermano, ha explorado con atención en sus investigaciones teológicas: en Pedro resalta el principio de unidad, fundado en la fe sólida como una roca del Príncipe de los Apóstoles; en Pablo, la exigencia intrínseca en el Evangelio de llamar a cada hombre y a cada pueblo a la obediencia de la fe. Además, estas dos dimensiones están combinadas en el testimonio común de santidad que selló la dedicación generosa de los dos Apóstoles al servicio de la inmaculada Novia de Cristo. ¿Cómo no poder ver en estos dos elementos los rasgos fundamentales del camino que la Providencia preparó para usted, Su Eminencia, al llamarlo al sacerdocio?

Sus brillantes estudios filosóficos y sobre todo teológicos y la llamada precoz al papel de docente en las universidades alemanas más importantes deben ser vistos en esta perspectiva de fe. Usted expresó la intención que siempre lo guió en su compromiso de estudiar y enseñar en el lema que escogió con ocasión de su nombramiento episcopal: Cooperatores veritatis.

El objetivo por el que siempre se esforzó desde sus primeros años de vida sacerdotal, ha sido servir a la verdad, intentando conocerla cada vez con más profundidad y hacerla más conocida.

Fue precisamente la consideración de esta aspiración pastoral la que constantemente marcó su actividad académica la que indujo al venerable Papa Pablo VI a elevarlo a la dignidad episcopal y confiarle la responsabilidad de la gran Arquidiócesis de München und Freising. Fue una transición crucial en su vida, que daría una dirección a los posteriores progresos. Realmente cuando, poco después, el inolvidable mencionado Pontífice lo creó Cardenal, usted se encontró directamente unido a colaborar con la Sede Apostólica. Hace 20 años le pedí colaborar a tiempo completo como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Desde entonces no ha dejado de prodigar sus energías intelectuales y morales para fomentar y tutelar la doctrina sobre la fe y las costumbres en todo el orbe católico (cf. Constitución Apostólica Pastor Bonus, n. 48), mientras alentaba estudios dirigidos a aumentar el conocimiento de la fe para responder convenientemente a los nuevos problemas que surgen del progreso de la ciencia y la civilización, a la luz de la Palabra de Dios (cf. ibid., n. 49).

En esta oficina, Su Eminencia, los apóstoles Pedro y Pablo han inspirado su vida sacerdotal y su servicio eclesial de la forma más elevada. Esta alegre ocasión es una oportunidad favorable para mí para reiterarle mi gran gratitud por el impresionante volumen de trabajo desarrollado y dirigido en el dicasterio que se le ha encomendado y, además, por el espíritu de humildad y de abnegación que ha caracterizado constantemente su actividad. ¡Que el Señor prodigue sus recompensas sobre Usted!

En esta ocasión tan significativa para Usted, me gustaría decirle que la comunión espiritual que siempre ha mostrado hacia el Sucesor de Pedro ha sido de gran ayuda en el esfuerzo diario de mi servicio a Cristo y la Iglesia. Por eso rezo al Señor, a través de la intercesión de la Santísima Virgen María, para que le conceda bendiciones celestiales a usted, a su ministerio y a todos sus seres queridos, mientras le imparto una especial Bendición Apostólica de corazón a Usted con un sentimiento de afecto fraternal.

Desde el Vaticano, 20 de junio de 2002, 21º año de Pontificado.

JUAN PABLO II

 

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_____Papa Benedicto XVI Joseph RATZINGER (1927-

Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente Emérito de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional, Ex Decano del Colegio de Cardenale

Nacimiento: Nació el 16 de abril de 1927, Marktl am Inn, diócesis de Passau, Alemania.

Educación: Estudió en la Escuela Superior de Filosofía, en Freising; y en la Universidad de Münich, en Münich (doctorado en teología).

Sacerdocio: Ordenado sacerdote el 29 de junio de 1951. Continuó sus estudios, de 1951 a 1952. Miembro de la Facultad de la Escuela Superior de Filosofía y Teología, en Freising, de 1952 a 1959; en la Universidad de Bonn, de 1959 a 1963; en la

Universidad de Münster, de 1963 a 1969; en la Universidad de Tübingen, de 1966 a 1969; en la Universidad de Ratisbona, de 1969 a 1977; vice-presidente de la Universidad de Ratisbona, de 1969 a 1977; perito, en el Concilio Vaticano II, de 1962 a 1965. Miembro de la Comisión Teológica Internacional, de 1969 a 1977.

Episcopado: Elegido Arzobispo de Münich y Freising, el 24 de marzo de 1977. Consagrado, el 28 de mayo de 1977, en Münich, por Josef Stange, Obispo de Würzburg.

Cardenalato: Creado Cardenal presbítero, el 27 de junio de 1977; recibió la birreta roja y el título de S. Maria Consolatrice al Tiburtino, el 27 de junio de 1977. Asistió a la IV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, del 30 de setiembre al 29 de octubre de 1977. Participó en el cónclave del 25 al 26 de agosto de 1978. Enviado especial del Papa al III Congreso Mariológico Internacional, en Guayaquil, Ecuador, del 16 al 24 de setiembre de 1978. Participó en el cónclave del 14 al 16 de octubre de 1978. Asistió a la V Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, del 26 de setiembre al 25 de octubre de 1980; fue el relator general; miembro del secretariado general, de 1980 a 1983. Nombrado prefecto de la S.C. para la Doctrina de la Fe, presidente de la Pontificia Comisión Bíblica, y presidente de Comisión Teológica Internacional, el 25 de noviembre de 1981. Renunció al gobierno pastoral de la Arquidiócesis, el 15 de febrero de 1982. Asistió a la VI Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 29 de setiembre al 28 de octubre de 1983; fue uno de los tres presidentes delegados; miembro del secretariado general, de 1983 a 1986. Asistió a la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, del 24 de noviembre al 8 de diciembre 1985; presidente de la Comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica, que luego de 6 años de trabajo (1986-92) presentó el Nuevo Catecismo al Santo Padre; miembro del secretariado general hasta 1987. Asistió a la VII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 1 al 30 de octubre de 1987; miembro del secretariado general, de 1987 a 1990. Asistió a la VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 30 de setiembre al 28 de octubre de 1990; miembro del secretariado general, de 1990 a 1994. Asistió a la I Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 28 de noviembre al 14 de diciembre de 1991. Nombrado Obispo del título de la sede suburbicaria de Velletri-Segni, el 5 de abril de 1993. Asistió a la Asamblea Especial para Africa del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, del 10 de abril al 8 de mayo de 1994; a la IX Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en la Ciudad Vaticana, del 2 al 29 de octubre de 1994. Asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997; asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 19 de abril al 18 de mayo de 1998. Elegido vice-decano del Colegio de Cardenales, el 9 de noviembre de 1998. Asistió a la Asamblea Especial para Oceanía de Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 22 de noviembre al 12 de diciembre de 1998. Fue enviado especial del Papa a las celebraciones por el XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, el 3 de enero de 1999. Asistió a la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 1 al 23 de octubre de 1999. Laurea honoris causa en jurisprudencia por la Libera Università Maria Santissima Assunta, 10 de noviembre 1999; miembro honorario de la Pontificia Academia de Ciencias, 13 de noviembre 2000.

Información adicional: En la Curia Romana, es miembro de: Secretaría de Estado; Sagradas Congregaciones Iglesias Orientales; Culto Divino y Sacramentos, Obispos, Evangelización de los pueblos; Educación católica; Pontificio Consejo para la Unidad de los cristianos, Cultura; y de las Comisiones para América Latina y Ecclesia Dei.

Recibió por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via Crucis durante la Semana Santa de 2005.

Bibliografía: Introducción al Cristianismo; Informe sobre la Fe; Una Mirada a Europa; Sal de la Tierra; Mi Vida. Memorias: 1927-1977; Cooperadores de la Verdad; Verdad y Tolerancia; El Espíritu de la Liturgia; etc.

Pontificado: Fue elegido Pontífice el 19 de abril de 2005. Tomó el nombre de Benedicto XVI.

 

 

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 _____Pensamientos de Benedicto XVI


  Clonación:

  • «El hombre es capaz de producir en laboratorio otro hombre que por tanto no es ya don de Dios o de la naturaleza. Se puede fabricar y, lo mismo que se fabrica, se puede destruir». Si este es el poder del hombre, entonces «se está convirtiendo en una amenaza más peligrosa que las armas de destrucción masiva».
    Debate en el Centro de Orientación Política de Roma. Octubre 2004.

Cristianos y Musulmanes:

  • «Se ha dicho que la Constitución europea no podía hablar de las raíces judeocristianas para no ofender al Islam. Pero lo que ofende al Islam es el desprecio de Dios, la arrogancia de la razón que provoca el fundamentalismo».
    Debate en el Centro de Orientación Política de Roma. Octubre 2004.

Laicismo y Razón:

  • «El laicismo es una ideología parcial, que no puede responder a los desafíos decisivos para el hombre. Baste pensar en los daños producidos por el comunismo o por el desarraigo del tejido moral de los antepasados en los pueblos africanos, víctimas de la guerra y del SIDA».

  • «La razón no es enemiga de la fe, al contrario. El problema es cuando hay desprecio de Dios y de lo sacro».
    Debate en el Centro de Orientación Política de Roma. Octubre 2004.

Marxismo

  • «La doctrina de salvación marxista, en definitiva, había nacido en sus numerosas versiones articuladas de diferentes maneras, como una visión única y científica del mundo, acompañada por una motivación ética y capaz de acompañar a la humanidad en el futuro. Así se explica su difícil adiós, incluso después del trauma de 1989».

  • «Basta pensar en lo discreta que ha sido la discusión sobre los horrores de los "gulags" comunistas, y en lo poco que se ha escuchado la voz de Alexander Solzjenitsin: de todo esto no se habla».

  • «El silencio ha sido impuesto por una especie de pudor. Incluso se menciona sólo de vez en cuando al sanguinario régimen de Pol Pot, de pasada. Pero ha quedado el desengaño, junto a una profunda confusión. Ya nadie cree hoy en las grandes promesas morales».

  • «El marxismo se había concebido en estos términos: una corriente que auspiciaba justicia para todos, la llegada de la paz, la abolición de las injustificadas relaciones de predominio del hombre sobre el hombre, etc.», afirmó.

  • «Para alcanzar estos nobles objetivos se pensó en que había que renunciar a los principios éticos y que se podía utilizar el terror como instrumento del bien. En el momento en el que todos pudieron ver, aunque sólo fuera en su superficie, las ruinas provocadas en la humanidad por esta idea, la gente prefirió refugiarse en la vida pragmática y profesar públicamente el desprecio por la ética».
    Extracto de «Introducción al cristianismo». Este libro presenta algunas de las clases que ofreció cuando era profesor de Teología en Tubinga (Alemania) en 1967.

Control poblacional

  • «Hay un miedo a la maternidad que se apodera de una gran parte de nuestros contemporáneos. En este miedo a la maternidad hay algo profundo: el otro se convierte en la competencia que quita una parte de mi vida, una amenaza para mi ser y para mi libre desarrollo. Hoy no hay una filosofía del amor sino sólo una filosofía del egoísmo».

  • «Se rechaza como visión idealista la posibilidad de poderme enriquecer simplemente en la entrega, de reencontrarme a partir del otro y a través de mi ser para el otro. Justamente aquí se engaña al hombre. Se le desaconseja amar. En definitiva, se le desaconseja ser hombre».
    Diario Avvennire. Septiembre 2000

Oración

  • «Pensamos que la oración es algo intimista. Ya no creemos tanto, según me parece, en el efecto real, histórico de la oración».

  • «En cambio debemos convencernos y aprender que este compromiso espiritual, que une el cielo y la tierra, tiene una fuerza interior. Y un medio para llegar a la afirmación de la justicia es comprometerse a orar, porque de esta manera se transforma en una educación mía y del otro para la justicia. Debemos, en resumen, reaprender el sentido social de la oración».
    Belluno, Italia. Octubre 2004

Relativismo

  • «El relativismo se ha convertido en el problema central de la fe en la hora actual. Sin duda, ya no se presenta tan sólo con su vestido de resignación ante la inmensidad de la verdad, sino también como una posición definida positivamente por los conceptos de tolerancia, conocimiento dialógico y libertad, conceptos que quedarían limitados si se afirmara la existencia de una verdad válida para todos. A su vez, el relativismo aparece como fundamentación filosófica de la democracia. Ésta, en efecto, se edificaría sobre la base de que nadie puede tener la pretensión de conocer la vía verdadera, y se nutriría del hecho de que todos los caminos se reconocen mutuamente como fragmentos del esfuerzo hacia lo mejor; por eso, buscan en diálogo algo común y compiten también sobre conocimientos que no pueden hacerse compatibles en una forma común. Un sistema de libertad debería ser, en esencia, un sistema de posiciones que se relacionan entre sí como relativas, dependientes, además, de situaciones históricas abiertas a nuevos desarrollos. Una sociedad liberal sería, pues, una sociedad relativista; sólo con esta condición podría permanecer libre y abierta al futuro».
    Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara (México). Noviembre 1996.)

New Age

  • «La reedición de religiones y cultos precristianos, que hoy se intenta con frecuencia, tiene muchas explicaciones. Si no existe la verdad común, vigente precisamente porque es verdadera, el cristianismo es sólo algo importado de fuera, un imperialismo espiritual que se debe sacudir con no menos fuerza que el político. Si en los sacramentos no tiene lugar el contacto con el Dios vivo de todos los hombres, entonces son rituales vacíos que no nos dicen nada ni nos dan nada; que, a lo sumo, nos permiten percibir lo numinoso, que reina en todas las religiones. Aún entonces, parece más sensato buscar lo originalmente propio, en lugar de dejarse imponer algo ajeno y anticuado. Pero, ante todo, si la ‘sobria ebriedad’ del misterio cristiano no puede embriagarnos de Dios, entonces hay que invocar la embriaguez real de éxtasis eficaces, cuya pasión arrebata y nos convierte -al menos por un instante- en dioses, y nos deja percibir por un momento el placer de lo infinito y olvidar la miseria de lo finito. Cuanto más manifiesta sea la inutilidad de los absolutismos políticos, tanto más fuerte será la atracción del irracionalismo, la renuncia a la realidad de lo cotidiano».
    Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara (México). Noviembre 1996.

Liturgia

  • «Las diversas fases de la reforma litúrgica han dejado que se introduzca la opinión de que la liturgia puede cambiarse arbitrariamente. De haber algo invariable, en todo caso se trataría de las palabras de la consagración; todo lo demás se podría cambiar. El siguiente pensamiento es lógico: si una autoridad central puede hacer esto, ¿por qué no también una instancia local? Y si lo pueden hacer las instancias locales, ¿por qué no en realidad la comunidad misma? Ésta se debería poder expresar y encontrar en la liturgia. Tras la tendencia racionalista y puritana de los años setenta e incluso de los ochenta, hoy se siente el cansancio de la pura liturgia hablada y se desea una liturgia vivencial que no tarda en acercarse a las tendencias del New Age: se busca lo embriagador y extático, y no la «logikè latreia», la «rationabilis oblatio» de que habla Pablo y con él la liturgia romana (Rom 12,1).
    Admito que exagero; lo que digo no describe la situación normal de nuestras comunidades. Pero las tendencias están ahí. Y por eso se nos ha pedido estar en vela, para que no se nos introduzca subrepticiamente un Evangelio distinto del que nos ha entregado el Señor -la piedra en lugar del pan».
    Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara (México). Noviembre 1996.

Teología de la Liberación

  • «Nos encontramos, en resumidas cuentas, en una situación singular: la teología de la liberación había intentado dar al cristianismo, cansado de los dogmas, una nueva praxis mediante la cual finalmente tendría lugar la redención. Pero esa praxis ha dejado tras de sí ruina en lugar de libertad. Queda el relativismo y el intento de conformarnos con él. Pero lo que así se nos ofrece es tan vacío que las teorías relativistas buscan ayuda en la teología de la liberación, para, desde ella, poder ser llevadas a la práctica».
    Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara (México). Noviembre 1996.

  • «No se puede tampoco localizar el mal principal y únicamente en las ‘estructuras’ económicas, sociales o políticas malas, como si todos los otros males se derivasen, como de su causa, de estas estructuras, de suerte que la creación de un ‘hombre nuevo’ dependiera de la instauración de estructuras económicas y sociopolíticas diferentes. Ciertamente hay estructuras inicuas y generadoras de iniquidades, que es preciso tener la valentía de cambiar. Frutos de la acción del hombre, las estructuras, buenas o malas, son consecuencias antes de ser causas. La raíz del mal reside, pues, en las personas libres y responsables, que deben ser convertidas por la gracia de Jesucristo, para vivir y actuar como criaturas nuevas, en el amor al prójimo, la búsqueda eficaz de la justicia, del dominio de sí y del ejercicio de las virtudes».

  • «Cuando se pone como primer imperativo la revolución radical de las relaciones sociales y se cuestiona, a partir de aquí, la búsqueda de la perfección personal, se entra en el camino de la negación del sentido de la persona y de su trascendencia, y se arruina la ética y su fundamento que es el carácter absoluto de la distinción entre el bien y el mal. Por otra parte, siendo la caridad el principio de la auténtica perfección, esta última no puede concebirse sin apertura a los otros y sin espíritu de servicio».

  • «Recordemos que el ateísmo y la negación de la persona humana, de su libertad y de sus derechos, están en el centro de la concepción marxista. Esta contiene pues errores que amenazan directamente las verdades de la fe sobre el destino eterno de las personas. Aún más, querer integrar en la teología un ‘análisis’ cuyos criterios de interpretación dependen de esta concepción atea, es encerrarse en ruinosas contradicciones. El desconocimiento de la naturaleza espiritual de la persona conduce a subordinarla totalmente a la colectividad y, por tanto, a negar los principios de una vida social y política conforme con la dignidad humana».
    «Esta concepción totalizante impone su lógica y arrastra las ‘teologías de la liberación’ a aceptar un conjunto de posiciones incompatibles con la visión cristiana del hombre. En efecto, el núcleo ideológico, tomado del marxismo , al cual hace referencia, ejerce la función de un principio determinante. Esta función se le ha dado en virtud de la calificación de científico, es decir, de necesariamente verdadero, que se le ha atribuido».

  • «Las «teologías de la liberación», que tienen el mérito de haber valorado los grandes textos de los Profetas y del Evangelio sobre la defensa de los pobres, conducen a un amalgama ruinosa entre el pobre de la Escritura y el proletariado de Marx . Por ello el sentido cristiano del pobre se pervierte y el combate por los derechos de los pobres se transforma en combate de clase en la perspectiva ideológica de la lucha de clases. La Iglesia de los pobres significa así una Iglesia de clase, que ha tomado conciencia de las necesidades de la lucha revolucionaria como etapa hacia la liberación y que celebra esta liberación en su liturgia».
    Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación LIBERTATIS NUNTIUS. Agosto de 1984.

Políticos abortistas y Eucaristía

  • «No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia».

  • «Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que termine con la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía».
    Carta a los Obispos de EEUU. Julio de 2004.

Matrimonio y uniones homosexuales

  • «No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural».
    Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales. Junio de 2003.

 

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