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NOVENA DE LA NAVIDAD


Próximos a renovar el misterio de la Navidad, “nos acercamos al Portal conmovidos para encontrar, junto a María, al

Esperado de los pueblos, al Redentor del hombre”. (Juan Pablo II, Mensaje para la Navidad de 2002). Para ello

preparamos esta novena: para recibir a Jesús, que es Dios y viene a visitarnos para guiar nuestros pasos por el camino de la

paz (cf Lc 1, 79).

 

Oración para todos los días

 

Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, que les diste en vuestro hijo la mejor prenda de

vuestro amor para que, hecho hombre en las entrañas de una virgen, naciera en un pesebre para nuestra salud y remedio.

Yo, en nombre de todos los hombres, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él te ofrezco la

pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro hijo humanado, suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades

en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, dispongas nuestros corazones con humildad profunda,

con amor encendido y con tal desprecio de todo lo terreno que Jesús, recién nacido, tenga en ellos su cuna y more

eternamente. Amén.

 

(Se reza tres veces el Gloria al Padre)

 

DÍA PRIMERO (16 de diciembre)

 

DIOS CUMPLE SU PROMESA DE AMOR

 

Y ocurrió que un día, Dios quiso enviar a su hijo al mundo para que habitara en él, y así cumplir la promesa de salvar a todo

el género humano de sus pecados. Escogió para madre del Niño a una muchacha virgen que vivía en Nazaret, un pueblo de

Galilea, y que estaba desposada con José el carpintero. Su nombre era María.

 

Desde la desobediencia de Adán y Eva todos los hombres vivían en pecado; y tanto amaba Dios a estos que prometió

enviarles a su propio hijo, nacido de mujer, para predicar la palabra divina y permitir así, que todos los hombres puedan

llegar al Padre Celestial.

 

Propósito: Dejaremos abiertos nuestros corazones para que el Niño Dios pueda entrar. Sigamos con alegría el camino que

nos conduce al cielo.

 

Oración: Señor, te pedimos que siempre nos ilumines y nos des la fuerza suficiente para rechazar las tentaciones que nos

conducen al pecado.

 

DÍA SEGUNDO (17 de diciembre)

 

Y LA VIRGEN MARÍA DIJO "SÍ"

 

Dios no quiso realizar su propósito, sin antes consultar a María sobre tal deseo. Mandó entonces un mensajero, al arcángel

San Gabriel, para que visitara a María y pidiera su consentimiento para la encarnación. Ella en su profunda fe aceptó tal

propuesta y humildemente dijo: "¡Sí! que se realice en mí lo que Dios desea".

José también recibió la visita del arcángel y comprendiendo lo grande de aquel milagro, también lo aceptó. Así sucedió que

Jesús nació de una virgen por el poder del Espíritu Santo.

 

Propósito: Intentaremos responder siempre "sí" a la voluntad de nuestro Padre del cielo, tal como lo hizo la Virgen; en

nuestro trabajo, en nuestro estudio, en nuestro trato con los que nos rodean.

 

Oración: Ayúdanos Señor a ser cada día más humildes, para que podamos aceptar todos los hechos de nuestra vida sin

rebeldía, y con una actitud de confianza en nuestro Padre.

 

DÍA TERCERO (18 de diciembre)

 

MARÍA VISITA A SU PRIMA ISABEL

 

María fue hacia las montañas de Judá, donde vivía su anciana prima Isabel con su esposo, Zacarías. En ella Dios había

hecho el milagro de que engendrara un hijo, cuando ya no tenía esperanza de tenerlo por su avanzada edad. Isabel apenas

vio a María exclamó: "Bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre".

María aún con el peso del niño en su vientre, no vaciló en servir a su prima y brindarle su desinteresada ayuda

acompañándola por más de tres meses; porque la voluntad de servicio es lo que caracteriza el espíritu de Cristo.

 

Propósito: Ofreceremos nuestro apoyo incondicional a todos nuestros semejantes.

 

Oración: Ilumínanos Señor, para que nuestra ayuda sea siempre oportuna y hacia quien más la necesite.

 

DÍA CUARTO (19 de diciembre)

 

MARÍA Y JOSÉ PREPARAN LA FELIZ VENIDA

 

Esperando la llegada del Niño, María y José se dispusieron a preparar todas las cosas que necesitaban para recibirlo. Ella

cosió y tejió las ropas y mantas que el Niño Jesús necesitaría, y José, como era un hábil carpintero, seleccionó las mejores

maderas e hizo la cuna más hermosa donde poder acostarlo. Aunque sus labores diarias implicaban mucho esfuerzo, ellos,

con gran entusiasmo, no repararon en quitar tiempo a su descanso para dedicar con todo amor a esas tareas.

 

- Realizaremos nuestras obligaciones con la mayor perfección posible, con toda dedicación y con mucha alegría.

 

Oración: Señor, te queremos dar gracias porque sabemos que en todas las cosas buenas que hacemos, aún las más

pequeñas, siempre estás con nosotros.

 

DÍA QUINTO (20 de diciembre)

 

LAS PROFECÍAS DEBÍAN CUMPLIRSE

 

El Salvador del mundo habría de nacer en Belén de Judá. Por aquel tiempo el emperador César Augusto dictó una Ley por

la cual todas las personas debían censarse, cada una en su ciudad de origen. José, por ser descendiente de la familia de

David, junto con María, tuvieron que emprender el viaje a Belén. Aunque ello significaba a la Virgen un gran esfuerzo, una

vez más la obediencia llevó a María y José a aceptar con fe los designios de Dios.

 

Propósito: Pediremos la fe para tener la seguridad de que los designios de Dios siempre se cumplirán.

 

Oración: Señor, soy tu humilde servidor y quiero cumplir obedientemente todo lo que tu palabra me indique.

 

DÍA SEXTO (21 de diciembre)

 

JOSÉ Y MARÍA VAN A BELÉN

 

Desde Nazaret salieron rumbo a Belén de Judea, el carpintero José y su esposa María para cumplir con la disposición del

emperador romano. La virgen se encontraba en el último mes de su embarazo y el viaje fue largo, lento y penoso. José,

siendo más fuerte, la ayudaba y atendía amorosamente durante todo el camino. Los problemas e incomodidades que

tuvieron durante la travesía fueron muchos, pero ellos hicieron su viaje sin quejarse, con humildad y fueron bendecidos por

el poder de Dios.

 

Propósito: Confiemos en que el señor nos brindará su ayuda para encontrar la salida, aún en los momentos más difíciles.

 

Oración: Señor, brindaré ayuda a mis hermanos, abriendo así una puerta a la esperanza, igual que tú lo haces conmigo.

 

DÍA SÉPTIMO (22 de diciembre)

 

EN BUSCA DE HOSPEDAJE

 

De todos los pueblos vecinos y de otros más alejados llegaba gente a Belén, y así la ciudad se vio colmada de personas que

buscaban alojamiento. Poco tiempo faltaba para el nacimiento del Niño y José se encontraba inquieto al no encontrar un

lugar donde poder hospedarse. La mayoría de las posadas estaban llenas y en otras, sus propietarios negaban los cuartos o

los ofrecían a precios que José no podía pagar, y aunque veían a María encinta y cansada, no los aceptaron.

 

Propósito: Procuraremos ser menos egoístas y compartiremos lo mucho o poco que tengamos.

 

Oración: Señor, creo, pero aumenta mi fe, para que cuando con tu palabra vengas a mi corazón, siempre encuentres la

puerta abierta.

 

DÍA OCTAVO (23 de diciembre)

 

UN HUMILDE PESEBRE

 

Saliendo del pueblo, José encontró un pesebre. Ciertamente eso no era lo que él quería para María y el Niño, pero por lo

menos tendrían un techo que les protegiera del frío de la noche. Limpió un rincón del establo apartó a un lado los animales

que allí se encontraban, colocó pajas y allí se tendió la Virgen. No hubo un lugar mejor; tampoco una confortable cama,

pero si un júbilo grande por haber encontrado aquel sitio al que llenaron de amor. Jesús nacería en total pobreza, signo de

su futura humildad, ejemplo para nuestras vidas.

 

Propósito: Procuremos llenar de amor nuestra casa, derramando alegría en torno nuestro.

 

Oración: Señor, danos la gracia de que al contemplar tu humilde pesebre nuestros ojos se abran y busquemos la felicidad

en tu palabra y no en las cosas materiales.

 

DÍA NOVENO (24 de diciembre)

 

NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR

 

La noche envuelve a Belén. María siente que el Niño está por llegar. El burrito que sirvió de cabalgadura en el viaje y los

animales que hallaron en el pesebre les servirán, con su tibio aliento, para darle calor: José espera... de pronto el silencio se

corta con el llanto de un Niño. El Salvador ha nacido. La promesa de los siglos llega a su cumplimiento.

 

El lugar se llena de alegría y corren los pastores a llevarle ofrendas y brindarle adoración. Coros de Ángeles que bajan del

cielo cantan "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad...” Y Dios se satisface de su

obra concluida.

 

Propósito: Celebremos cristianamente la Navidad y brindemos nuestro amor a quienes carecen de todo y necesitan que le

tendamos la mano.

 

Oración: Señor, recibe nuestra adoración; te abrimos nuestro corazón para que nazcas en él todos los días de nuestra vida.

Adaptación de la novena tomada de www.hoy.com.ec.....
www.iglesia.org..
 
**  Quiero agradecer y dar las gracias a la WWW.IGLESIA.ORG por su colaboración en está WEB de Semana Santa **..
 

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