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Los días 4, 11 y 18 de Diciembre, cada domingo, se
expondrán una selección de relatos para compartir en familia durante el
tiempo de Adviento:
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EL SUEÑO DE LA VIRGEN MARÍA
José, anoche tuve un
sueño muy extraño, como una pesadilla. La verdad es que no lo entiendo.
Se trataba de una fiesta de cumpleaños de nuestro Hijo.
La familia se había estado
preparando por semanas decorando su casa. Se apresuraban de tienda en
tienda comprando toda clase de regalos. Parece que toda la ciudad estaba
en en lo mismo porque todas las tiendas estaban abarrotadas. Pero algo
me extrañó mucho: ninguno de los regalos era para nuestro Hijo.
Envolvieron los regalos en
papeles lindísimos y les pusieron cintas y lazos muy bellos. Entonces
los pusieron bajo un árbol. Si, un árbol, José, ahí mismo dentro de su
casa. También decoraron el árbol; las ramas estaban llenas de bolas de
colores y ornamentos brillantes. Había una figura en el tope del
árbol. Parecía un angelito. Estaba precioso.
Por fin, el día del
cumpleaños de nuestro Hijo llegó. Todos reían y parecían estar muy
felices con los regalos que daban y recibían. Pero fíjate José, no le
dieron nada a nuestro Hijo. Yo creo que ni siquiera lo conocían. En
ningún momento mencionaron su nombre. ¿No te parece raro, José, que la
gente pase tanto trabajo para celebrar el cumpleaños de alguien que ni
siquiera conocen? Me parecía que Jesús se habría sentido como un intruso
si hubiera asistido a su propia fiesta de cumpleaños.
Todo estaba precioso, José
y todo el mundo estaba tan feliz, pero todo se quedó en las
apariencias, en el gusto de los regalos. Me daban ganas de llorar que
esa familia no conocía a Jesús. ¡Qué tristeza tan grande para Jesús -
no ser invitado a Su propia fiesta!
Estoy tan contenta de que
todo era un sueño, José. ¡Qué terrible si ese sueño fuera realidad!
EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD
En 1994, dos
americanos respondieron a una invitación del Departamento de Educación
Rusa, para enseñar moral y ética (basado en principios bíblicos) en
las escuelas públicas. Fueron invitados a enseñar en prisiones,
negocios, departamentos de bombero y policía, y en un inmenso
orfanato. Alrededor de 100 niños y niñas que habían sido abandonados,
abusados, y dejados en cargo de un programa del gobierno, estaban en
este orfanato. Ellos relatan esta historia en sus propias palabras.
Se acercaban los días de
fiestas Navideñas, 1994, tiempo para que nuestros huérfanos escucharan
por primera vez, la historia tradicional de Navidad. Les contamos como
María y José llegaron a Belén. No encontraron albergue en la posada y
la pareja se fue a un establo, donde nació el niño Jesús y fue puesto
en un pesebre.
Durante el relato de la
historia, los niños y los trabajadores del orfanato estaban asombrados
mientras escuchaban. Algunos estaban sentados al borde de sus
taburetes, tratando de captar cada palabra. Terminando la historia, le
dimos a los niños tres pequeños pedazos de cartulina para que
construyeran un pesebre. A cada niño le dimos un pedazo de papel
cuadrado cortados de unas servilletas amarillas, que yo había traído
conmigo pues no habían servilletas de colores en la cuidad.
Siguiendo las
instrucciones, los niños rasgaron el papel y colocaron las tiras con
mucho cuidado en el pesebre. Pequeños pedazos de cuadros de franela,
cortados de un viejo camisón de dormir que había desechado una señora
Americana al irse de Rusia, fue usado para la frazada del bebé. Un
bebé tipo muñeca fue cortado de una felpa color canela que habíamos
traído de los Estados Unidos.
Los huérfanos estaban
ocupados montando sus pesebres, mientras yo caminaba entre ellos para
ver si necesitaban ayuda. Parecía ir todo bien hasta que llegue a una
de las mesas donde estaba sentado el pequeño Misha. Lucía tener
alrededor de 6 años y ya había terminado su proyecto. Cuando miré en
el pesebre de este pequeño, me sorprendió ver no uno, pero dos bebés
en el pesebre. Enseguida llame al traductor para que le preguntara al
chico porque habían dos bebés en el pesebre. Cruzando sus brazos y
mirando a su pesebre ya terminado, empezó a repetir la historia muy
seriamente.
Para ser un niño tan
pequeño que solo había escuchado la historia de Navidad una vez, contó
el relato con exactitud… hasta llegar a la parte donde María coloca el
bebé en el pesebre. Entonces Misha empezó a agregar. Inventó su propio
fin de la historia diciendo, " y cuando María colocó al bebé en el
pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar donde ir. Yo
le dije, "no tengo mamá y no tengo papá, así que no tengo donde
quedarme. Entonces Jesús me dijo que me podía quedar con El. Pero le
dije que no podía porque no tenía regalo para darle como habían hecho
los demás. Pero tenía tantos deseos de quedarme con Jesús, que pensé
que podría darle de regalo. Pensé que si lo pudiera mantenerle
caliente, eso fuera un buen regalo.
Le pregunté a Jesús, " Si
te mantengo caliente, sería eso un buen regalo?"Y Jesús me dijo, "Si
me mantienes caliente, ese sería el mejor regalo que me hayan
dado".Así que me metí en el pesebre, y entonces Jesús me miró y me
dijo que me podría quedar con El… para siempre."Mientras el pequeño
Misha termina su historia, sus ojos se desbordaban de lágrimas que les
salpicaban por sus cachetes. Poniendo su mano sobre su cara bajo su
cabeza hacia la mesa y sus hombros se estremecían mientras sollozaba y
sollozaba. El pequeño huérfano había encontrado alguien quien nunca lo
abandonaría o lo abusara, alguien quien se mantendría con el…PARA
SIEMPRE. Gracias a Misha he aprendido que lo que cuenta, no es lo que
uno tiene en su vida, si no, a quien uno tiene en su vida. No creo que
lo ocurrido a Misha fuese imaginación. Creo que Jesús de veras le
invitó a estar junto a El PARA SIEMPRE. Jesús hace esa invitación a
todos, pero para escucharla hay que tener corazón de niño.
Autor Desconocido,
traducido y modificado por el equipo SCTJM
TRES ÁRBOLES SUEÑAN
Érase una vez, en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles
amigos que soñaban en grande sobre lo que el futuro deparaba para
ellos.
El primer arbolito miró
hacia las estrellas y dijo: "Yo quiero guardar tesoros. Quiero estar
repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. Yo seré el baúl de
tesoros mas hermoso del mundo".
El segundo arbolito
observó un pequeño arroyo en sus camino hacia el mar y dijo: "Yo
quiero viajar a través de mares inmensos y llevar a reyes poderosos
sobre mi. Yo seré el barco mas importante del mundo". El tercer
arbolito miró hacia el valle y vio a hombres agobiados de tantos
infortunios, fruto de sus pecados y dijo: "Yo no quiero jamas dejar la
cima de la montaña. Quiero crecer tan alto que cuando la gente del
pueblo se detenga a mirarme, levantarán su mirada al cielo y pensaran
en Dios. Yo seré el árbol mas alto del mundo".Los años pasaron.
Llovió, brilló el sol y los pequeños árboles se convirtieron en
majestuosos cedros. Un día, tres leñadores subieron a la cumbre de la
montaña. El primer leñador miró al primer árbol y dijo: "¡Qué árbol
tan hermoso!", y con la arremetida de su brillante hacha el primer
árbol cayó. "Ahora me deberán convertir en un baúl hermoso, voy a
contener tesoros maravillosos", dijo el primer árbol.
Otro leñador miró al
segundo árbol y dijo: "¡Este árbol es muy fuerte, es perfecto para
mi!". Y con la arremetida de su brillante hacha, el segundo árbol
cayó. "Ahora deberé navegar mares inmensos", pensó el segundo árbol,
"Deberé ser el barco mas importante para los reyes mas poderosos de la
tierra".
El tercer árbol sintió su
corazón hundirse de pena cuando el último leñador se fijó en el. El
árbol se paró derecho y alto, apuntando al cielo. Pero el leñador ni
siquiera miró hacia arriba, y dijo: "¡Cualquier árbol me servirá para
lo que busco!". Y con la arremetida de su brillante hacha, el tercer
árbol cayó.
El primer árbol se
emocionó cuando el leñador lo llevó al taller, pero pronto vino la
tristeza. El carpintero lo convirtió en una mero pesebre para
alimentar las bestias. Aquel árbol hermoso no fue cubierto con oro, ni
contuvo piedras preciosas. Fue solo usado para poner el pasto.
El segundo árbol sonrió
cuando el leñador lo llevó cerca de un embarcadero. Pero no estaba
junto al mar sino a un lago. No habían por allí reyes sino pobres
pescadores. En lugar de convertirse en el gran barco de sus sueños,
hicieron de el una simple barcaza de pesca, demasiado chica y débil
para navegar en el océano. Allí quedó en el lago con los pobres
pescadores que nada de importancia tienen para la historia..
Pasó el tiempo. Una noche,
brilló sobre el primer árbol la luz de una estrella dorada. Una joven
puso a su hijo recién nacido en aquel humilde pesebre. "Yo quisiera
haberle construido una hermosa cuna", le dijo su esposo... La madre le
apretó la mano y sonrió mientras la luz de la estrella alumbraba al
niño que apaciblemente dormía sobre la paja y la tosca madera del
pesebre. "El pesebre es hermoso" dijo ella y, de repente, el primer
árbol comprendió que contenía el tesoro mas grande del universo.
Pasaron los años y una
tarde, un gentil maestro de un pueblo vecino subió con unos pocos
seguidores a bordo de la vieja barca de pesca. El maestro, agotado, se
quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba tranquilamente sobre
el lago. De repente, una impresionante y aterradora tormenta se abatió
sobre ellos. El segundo árbol se llenó de temor pues las olas eran
demasiado fuertes para la pobre barca en que se había convertido. A
pesar de sus mejores esfuerzos, le faltaban las fuerzas para llevar a
sus tripulantes seguros a la orilla. ¡Naufragaba!. ¡que gran pena,
pues no servía ni para un lago!. Se sentía un verdadero fracaso. Así
pensaba cuando el maestro, sereno, se levanta y, alzando su mano dio
una orden: "calma". Al instante, la tormenta le obedece y da lugar a
un remanso de paz. De repente el segundo árbol, convertido en la barca
de Pedro, supo que llevaba a bordo al rey del cielo, tierra y mares.
El tercer árbol fue
convertido en sendos leños y por muchos años fueron olvidados como
escombros en un oscuro almacén militar. ¡Qué triste yacía en aquella
penuria inutil, qué lejos le parecia su sueño de juventud! De repente
un viernes en la mañana, unos hombres violentos tomaron bruscamente
esos maderos. El tercer árbol se horrorizó al ser forzado sobre las
espaldas de un inocente que había sido golpeado sin misericordia.
Aquel pobre reo lo cargó,
doloroso, por las calles ante la mirada de todos. Al fin llegaron a
una loma fuera de la ciudad y allí le clavaron manos y pies. Quedo
colgado sobre los maderos del tercer árbol y, sin quejarse, solo
rezaba a su Padre mientras su sangre se derramaba sobre los maderos.
el tercer árbol se sintió avergonzado, pues no solo se sentía un
fracasado, se sentía además cómplice de aquél crimen ignominioso. Se
sentía tan vil como aquellos blasfemos ante la víctima levantada. Pero
el domingo en la mañana, cuando al brillar el sol, la tierra se
estremeció bajo sus maderas, el tercer árbol comprendió que algo muy
grande había ocurrido. De repente todo había cambiado.
Sus leños bañados en
sangre ahora refulgían como el sol. ¡Se llenó de felicidad y supo que
era el árbol mas valioso que había existido o existirá jamás pues
aquel hombre era el rey de reyes y se valió de el para salvar al
mundo! La cruz era trono de gloria para el rey victorioso. Cada vez
que la gente piense en él recordarán que la vida tiene sentido, que
son amados, que el amor triunfa sobre el mal. Por todo el mundo y por
todos los tiempos millares de árboles lo imitarán, convirtiéndose en
cruces que colgarán en el lugar mas digno de iglesias y hogares. Así
todos pensarán en el amor de Dios y, de una manera misteriosa, llegó a
hacerse su sueño realidad. El tercer árbol se convirtió en el mas alto
del mundo, y al mirarlo todos pensarán Dios.
GRACIAS
A LA COLABORACIÓN DE ACIPRENSA
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