LA FAMILIA, TRANSMISORA DE LA FE

Nadie con sensatez duda de la importancia que tiene la familia en la educación de los hijos. Pero, ahora nos preguntamos: ¿se puede educar prescindiendo de la fe?, ¿se puede posponer la educación religiosa de los niños hasta que sean adultos? ¿porqué no se espera de la misma manera en otros ámbitos de la educación?.

Juan Pablo II nos dio una llamada de atención: “La transmisión de la fe en familia requiere la atención de la comunidad eclesial en modo relevante y urgente. En efecto, la Iglesia se confronta con sociedades cada vez más secularizadas y complejas, ya no estructuradas sobre los valores religiosos sino, más bien, marcadas, especialmente en algunas naciones, por un notable indiferentismo”. Y el mismo Papa nos dio luego un consejo: “En virtud del ministerio de la educación los padres, mediante el testimonio de su vida, son los primeros mensajeros del Evangelio ante los hijos. Es más, rezando con los hijos, dedicándose con ellos a la lectura de la Palabra de Dios e introduciéndolos en la intimidad del Cuerpo –eucarístico y eclesial- de Cristo mediante la iniciación cristiana, llegan a ser plenamente padres, es decir, engendradores no sólo de la vida corporal, sino también de aquella que, mediante la renovación del Espíritu brota de la Cruz y Resurrección de Cristo”.

En la actualidad, la transmisión de la fe en familia tiene, al menos, cuatro peligros:

1 – El relativismo en las ideas y en la moral. El cardenal Ratzinger, en la homilía del comienzo del Cónclave de la que él mismo saldría como Benedicto XVI, dijo: “A quien tiene una fe clara, según el Credo de la Iglesia, a menudo se le aplica la etiqueta de fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse “llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina”, parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos”.

2 – La “religión a la carta”. Benedicto XVI, a los jóvenes reunidos en Colonia, les previno: “Se escoge aquello que agrada, y algunos saben también sacarle provecho. Pero la religión buscada a la “medida de cada uno” a la postre no nos ayuda. Es cómoda, pero en el momento de crisis nos abandona a nuestra suerte. Ayudad a los hombres a descubrir la verdadera estrella que nos indica el camino: Jesucristo”.

3 – La profanación del domingo. Ahora hablan los obispos españoles en su Mensaje para la Jornada de Familia y Vida de 2005: “Invitamos a todas las familias a celebrar con gozo el domingo, y en particular a que participen en la Eucaristía dominical, a ser posible en familia… Hablad a vuestros hijos de Jesucristo. Ningún anuncio es más importante para su vida. Introducid a vuestros hijos en su misterio a través de la celebración litúrgica y la oración familiar”.

4 – El intervencionismo estatal. El mismo Mensaje concreta los daños que sufre la educación y la familia toda en el momento actual: “No sólo falta el justo apoyo de la familia, sino que se la ataca con medidas antifamiliares como la reforma del Código Civil, que elimina las referencias al padre y la madre, al esposo y la esposa para equiparar las uniones de personas del mismo sexo con el matrimonio, o el llamado “divorcio express”, que introduce la figura del repudio en nuestra legislación. Por otro lado, se está preparando una ley del Género, con la que se quiere anular el significado antropológico de la diferencia sexual e imponer la “teoría del género”, contraria a la verdadera naturaleza del hombre”.

 

1 de Septiembre de 2007------

Florentino Gutiérrez Sánchez------

Sacerdote y Vicario de la Diócesis de Salamanca------

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