|
CARTA AL MÚSICO AUSENTE Querido amigo manolo, hace años entraste a formar parte de la vida de muchísima gente, hasta entonces, desconocida por ti. Todavía recuerdo la primera vez que te vi, ya no recuerdo la fecha exacta, pero sí el lugar y el momento como si fuese ayer el día de nuestro primer contacto; fue una tarde de Cuaresma en los sótanos de una de las capillas de la S.I.B. Catedral Nueva, cuando el Hermano Mayor de una cofradía, en la cual tuvimos la oportunidad de trabajar juntos durante unos poquitos de años nos presentó oficialmente. Yo era ya parte activa del día a día de la cofradía y tú, junto con el tan querido y desgraciadamente víctima de un accidente de carretera, Chuchi (para toda la familia de cofrades y de la música procesional salmantina) ibais a tomar las riendas de una maltrecha banda de música perteneciente a la cofradía de la que fuimos hermanos. La banda que cogisteis Chuchi y tú, estaba rota, llena de piques y malos rollos entre sus componentes y vosotros las supisteis dar otro aire. Ambos formabais una pareja perfecta para llevar la batuta de la banda, chuchi con su bendita paciencia, su templaza, su cariño hacia cada uno de los músicos y su gran experiencia al frente de la sección de percusión; y tu manolo, amigo, hermano, compañero, con tu seriedad, tus dotes de mando, tu sabiduría al frente de un grupo de personas tan diferentes y tan distintos entre sí al mando de la sección de viento. Entre los dos, conseguisteis hacer lo más fundamental, un grupo de amigos, que algunas noches de días de diario y los fines de semana, se reunían para compartir su pasión por la música cofrade. Gracias al buen hacer y a los conocimientos que da la experiencia de haber sido integrantes de otras bandas, supisteis captar a los jóvenes cofrades que se decidían por entrar a formar parte de este grupo. Por vuestras manos han pasado muchas personas que por unas circunstancias u otras se integraron en otras bandas o están totalmente desvinculadas de todo lo que conlleva la música procesional; también se da el caso contrario, de músicos que antes de entrar vosotros eran miembros de la banda, ahora con vuestra salida, uno por la puerta de atrás, otro sin causa justificada, siguen siéndolo con otro director musical y otro estilo musical diferente. Te fuiste de la ciudad, un día de otoño, sin despedirte de la gente que dejabas aquí, en silencio, con nocturnidad para pasar más desapercibido y sin que nadie notase tu ausencia. No tuvimos noticias tuyas hasta que te volvimos a ver una noche por el ensayo de la banda junto a la Nachi, yo hasta hace pocas fechas no supe la verdad de tu marcha, en las circunstancias de cómo te fuiste y las repercusiones que esto conllevó y de cómo terminó todo tu paso por la banda y por la cofradía. Hoy gracias a las nuevas tecnologías de comunicación y por mediación de una amiga en común a la que tanto queremos, se más de ti, que todo este largo periodo de tiempo que tuve noticias tuyas. Como músico eres una persona excepcional; autor de varias marchas para las cofradías penitencias salmantinas. Eres exigente contigo mismo y con el resto de tus muchachos, para ti las marchas tenían que salir perfectas, costase el tiempo que costase, un día una semana, un mes, hasta que no sonaba la marcha como tú querías no te quedabas a gusto. Recuerdo una vez, después de uno de tus mayores logros al frente de la banda de la cofradía, como consecuencia de la invitación efectuada por la Banda del Cristo de las Tres Caídas (Sevilla) para tocar en la Capilla de la Esperanza de Triana, viniste con un cierto sabor agridulce y una espinita clavada debido a ciertos fallos ofrecidos en su concierto, tenías ese malestar interior con una marcha y en el concierto presentación de la banda en la semana santa de un año, se te ocurrió la idea de que mientras interpretaban la marcha a la perfección, las trompetas se pusieran a andar sobre el escenario seguidas de la sección de percusión y al llegar a la altura de las cornetas, todos juntos caminar en el escenario hasta pararse al borde del escenario justo al término de la marcha. Aquella tarde respiraste tranquilo y callar las bocas de algunos que en tiempos atrás critican a la banda y a sus componentes. Lo diste todo por su banda, por su gente, y estos, le respondieron dando todo lo que tenían dentro de sí mismos, le mostraron su cariño y su respeto hacia una persona que llegó en silencio, sin hacer muchos aspavientos y se supo ganar a la gente. Como cofrade, no tengo queja. Acompañado por un grupo de componentes, te personabas en cualquier requerimiento de ayuda que se te solicitase. Tú solías decir, que si la banda era parte muy importante de la cofradía, esta debía de ayudarla en todo lo que necesitara. Y verdad que lo hiciste, allí estabas tu con tu grupito de gente en preparativos de celebraciones eucarísticas, de actos culturales, y hasta los días previos a la procesión, siempre estaba ahí para echar una mano en lo que hiciera falta. Nunca faltaba una mano amiga a quien socorrer. Querido a amigo Manolo, espero que algún día vuelvas pero con la cabeza bien alta, con las mismas ganas e ilusiones como el primer día que te conocí, con la convicción de tu paso por la banda no fue en balde y que hiciste una gran labor al frente de la misma, creando, primeramente, un grupo de amigos, y lo segundo una banda que ganas de bajar todos los días al ensayo para que, tanto tu como Chuchi les ensañarais todo vuestro buen hacer y sabiduría al frente de dicha banda. A este pequeño homenaje se ha querido sumar una persona, que por circunstancias ajenas a ella, no ha podido firmar como una de las dos responsables en esta sorpresilla, que espero que te haya gustado. Mis palabras son también suyas y desde el primer día que tenia en mente realizar esto, ha querido unirse a la causa, pero fuerzas de causa mayor, no se lo han permitido. Hago extensible esta dedicatoria a una persona, que día a día, me hace pasar unos buenos momentos junto a su lado, y que gracias a ti Manolo, hoy sigue siendo amiga mía, pese a las especulaciones de la gente y los comentarios que corren por ciertos corrillos del mundo de la música y de las cofradías.
La
foto que acompaña a este artículo, está realizada en la Capilla de
los Marineros (Esperanza de Triana), cuando la banda fue invitada a
dar un concierto y muestra los dos artífices de la resurrección de
dicha, banda, uno desgraciadamente ya no está entre nosotros, y el
otro, aunque lejos, a muchos kilómetros de distancia, podemos seguir
disfrutando de su compañía.
Diego Porteros, cofrade..............
|
|
Resolución WEB 800x600 pixel - Copyright © Óscar García - Diseño WEB: Óscar García |