EL VERDADERO ESPÍRITU NAVIDEÑO

Estamos próximos a conmemorar el nacimiento de nuestro señor Jesucristo. Es época de reencuentros familiares, almuerzos con amigos, con compañeros de clase, de trabajo, con los seres más queridos. Cuando llegan estas fechas tan entrañables para todos, y especialmente esperadas por los más pequeños de la casa, es cuando más se nos ablanda el corazón, y realizamos labores benéficas promovidas por parroquias, movimientos apostólicos o por cualquier organismo o ente de carácter religioso (como es el caso de las cofradías de semana santa que realizan campañas de recogida de ropa, o de alimentos perecederos para destinarlos a los más desfavorecidos de la ciudad). Todo este movimiento humanitario lo deberíamos hacer a lo largo de todo el año, no sólo durante estas fechas. Tendríamos que pensar que siempre es Navidad, al igual que un buen cofrade que se precie, hay que vivir los 365 días del año por y para la Semana Santa, y no dejar para el tiempo de Cuaresma, algunos casos, y otros solo el día de la procesión nuestra devoción hacia las imágenes que integran o que dan vida a una cofradía o hermandad penitencial. No sirve ser generosos con los más desfavorecidos durante la Navidad, tenemos que acordarnos de ellos todos los días del año.

Y vosotros os estaréis preguntando, tanto palabrería barata y al final no cuenta eso que dice el título. Pues bien amigos y amigas, os voy a decir donde se encuentra el espíritu navideño. Éste se halla en el interior de nuestros corazones, ahora que llegan las navidades y los más peques de la casa piden juguetes a los reyes magos, yo les diría una cosa: un juguete no dura eternamente, al final de tanto usarlo se estropea, o nos interesa un año, hasta que en las próximas navidades, sale otro juguete que nos cautiva más y volvemos a echar otra vez la carta a los 3 Reyes de Oriente para que nos lo traigan en la madruga del día 6 de enero. Nos pidamos cosas que con el tiempo terminan deteriorándose u olvidadas en el baúl de los recuerdos. Cuando estemos escribiendo la carta a los Reyes Magos, le tenemos que poner que nos traigan regalos que no se ven pero que podemos apreciar, tales como la amistad, el amor hacia un ser querido, la tolerancia hacia las personas del sexo opuesto, el respeto hacia otras culturas y creencias religiosas; todo aquellas cosas inmateriales que hacen que la vida sea un poco más bella para el ser humano. No basta con hacer el bien durante estos días, acordémosnos el resto del año, como buenos cristianos que somos y, en muchos de los casos, pertenecientes a una hermandad penitencial. Profesemos por los demás el mismo amor y el mismo cariño que sentimos por nuestro cristo o nuestra virgen, que en muchas ocasiones vamos a rezarle para que nos de algún favor, bien sea, personal, laboral, de salud o por cualquier circunstancia que nos motive ir a rezarle una plegaria y encenderle una velita para que eso que le hemos pedido nos lo conceda.

Cuando estemos cantando villancicos rodeados de nuestros amigos o seres más queridos, hagámoslo por aquellos otros que no tienen la misma suerte de compartir momentos tan entrañables, o por los que simplemente ya no están en este mundo y no pueden vivir estos días tan entrañables, como son todas aquellas victimas de aquel salvaje atentado terrorista del 11 de marzo, que una buena mañana salieron de sus casas para ir al trabajo o a sus estudios y nunca más volvieron. Cantemos a la vida, por la paz, la tolerancia, y el respeto, que la letra de esas canciones hable de felicidad entre todos, sin rencillas, entre todos los que poblamos la Tierra. Para todos ellos sirva este pequeño homenaje y que desde allá arriba estén también disfrutando de estas fechas.

Para los que están, y para los que nos dejaron, quiero desear de todo corazón una FELIZ NAVIDAD y un PROSPERO AÑO 2005; que por lo menos el año nuevo que entra esté lleno de paz y amor entre los cristianos.

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Diego Porteros, cofrade..............

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