Mayo, mes de María

Recuerdo que en mi infancia vivíamos de una manera especial e intensa el mes de Mayo y con profunda dedicación a María. Bien es cierto que mi colegio no era muy dado a la proclamación de las festividades religiosas, al tratarse de un centro público y no de “curas o monjas”, pero en esta época del año no faltaban los cantos y rezos a la Madre de Dios. Como tampoco faltaban las referencias a las flores. En definitiva, niños y niñas sabíamos que mayo era el mes de las flores y el mes de María.

La Iglesia otorga este mes a María para que nuestro corazón esté más que nunca unido al suyo, para que la amemos aún más, para que conozcamos su bondad, sus virtudes, ...

Y todo ello engalanado en un ambiente de hermosura y colorido, pues la primavera alcanza los momentos más bellos de la estación, cubriendo los campos, jardines y macetas, con esplendorosas flores que vienen a recordarnos la obra de Dios, creando la delicada naturaleza, como delicada es la Santísima Virgen María, la más hermosa de todas sus criaturas.

Que Salamanca es una ciudad mariana por excelencia es una realidad incuestionable, como marianas son la gran parte de las Hermandades y Cofradías de su Semana Santa. Es difícil no encontrar una Hermandad que no tenga entre sus Sagrados Titulares alguna advocación a María: Soledad, Esperanza, Dolores, Angustias, Amargura, Alegría, De las Lágrimas, etc.

Lo sorprendente del caso es que  prácticamente ninguna de ellas tiene en cuenta este mes tan importante para demostrar nuestra devoción a la Madre de Dios. Quizás es que todos nuestros esfuerzos los hayamos dedicado a profesar nuestra fe en María durante la Semana Santa y tras ella nos olvidemos de que el amor y entrega para con Ella ha de ser durante todo el año.

Los cofrades debemos estar siempre cerca de María, y en este mes  podemos ofrecerle nuestras muestras de amor, aunque sea en forma de pequeños sacrificios: rezo del Santo Rosario, ofrendas florales, visitas expresas a su capilla.

Las Cofradías han de ser las primeras en impulsar y promover actos que fomenten la reflexión sobre el significado del comportamiento de María a lo largo de su vida,  en cada uno de los momentos que le tocó vivir al lado de Jesús. Recordar su inmaculada concepción, su asunción a los cielos, etc., significa honrarla y reconocerla como Madre de todos los cristianos.

Se trataría, por tanto, de demostrarle nuestro cariño más allá de las fechas señaladas de la Semana Santa, de imitar su modo de acercarse a Dios, a los demás ... y sobre todo no fallarle, demostrándola que realmente somos sus hijos y que estamos dispuestos a seguir sus pasos.

Concluyo con esta oración que bien puede servir de homenaje de todos los que nos acercamos a Ella a través de esta web.

Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea

 tan graciosa belleza,

a ti, celestial, Princesa,

Virgen sagrada María

te ofrezco desde este día

mi alma, vida y corazón.

 Mírame con compasión,

 no me dejes, Madre mía. 

© Óscar García

Ángel Hernández Torres----

Hermano de Ntra. Sra. de la Soledad----

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