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GALAS A LA ESPERANZA
Por circunstancias que no vienen al caso, el pasado miércoles 12 de diciembre, visité la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima. Saludé a su párroco, mi viejo conocido D. Miguel Ruano con el que colaboré en algunas tareas durante mi adolescencia. Intercambiamos impresiones y compartimos pensamientos. Mientras le esperaba, me llamó la atención algo que estaba colgado en el tablón de anuncios de la entrada al despacho parroquial. No pude por menos que pedirle una copia, pues su contenido deseaba compartirlo con todos los cofrades que os acercáis a esta web cofrade. El texto parece ser que esta sacado de una revista religiosa, la cual no supieron decirme su nombre. A continuación os transcribo el mismo, a la vez que se lo dedico a todas y a todos aquellos devotos de la Santísima Virgen María, en su advocación de la Esperanza, cuya festividad celebramos el próximo día 18 de diciembre. _________________________________ Es humilde, como una niña, como un perfume, como una flor. Actúa desde dentro, dinamizando las virtudes y toda la actividad humana. La persona humilde: - Tiene puesta su esperanza en el Señor (1 Tm 5,5) Es alegre. Da color a la vida, viste de ilusión, transmite optimismo: - Con la alegría de la esperanza (Rm 12,12) - La gozosa satisfacción de la esperanza (Hb, 3,6) - Por lo cual – por la esperanza – rebosáis de alegría (1P 1,6) Es viva. Lucha poderosamente contra todo tipo de muerte: - Engendrados a una esperanza viva (1P 1,3) Es valiente. Es audaz y atrevida, avanza, puede con todo, sueña con cosas que parecen imposibles. Es comprometida: - Pues esperamos nuevos cielos y una tierra nueva en los que habite la justicia (2P 3,13) - Teniendo, pues, esta esperanza, hablamos con toda valentía (2 Co 3,13) Es paciente. Aguanta, sufre, espera, persevera, a pesar de los inviernos y de las noches. Paciente como el centinela, como el que siembra, como la que gesta, como el enfermo en recuperación: - Espera contra toda esperanza (Rm 4,18) - Porque la salvación es objeto de esperanza. Esperar lo que no vemos es objeto de paciencia (Rm 8, 24-25). - Para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza (15,4). - La paciencia es el sufrir que os da vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor (1Ts 1,3) Es creyente. Por eso siempre se fía y reza, a veces incluso con gemido inefables: - La creación (…) en la esperanza de ser liberada … gime hasta el presente y sufre dolores de parto (Rm 8,20-22). Es compasiva. Es maestra en el arte de consolar, de enjugar las lágrimas, de levantar el ánimo de los deprimidos. Siempre encuentra una razón para luchar, para aguantar, para vivir. Especializada en logoterapia: - Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más desgraciados de todos los hombres. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron. (1 Co 15, 19-20) Es desbordante. Y es generosa. Va siempre cargada de dones y regalos, a veces basta una palabra suya o un toque o una señal: - El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo (Rm 15,13) Es comunitaria. Confía en la colaboración. Sabe que la salvación vendrá por una gran esperanza en común (Teilhard de Chardin). Es invencible. Es poderosa. Hace tantos milagros como su hermana en la fe. Vence situaciones que parecen imposibles. La esperanza todo lo alcanza: - La esperanza no falla (Rm 5,5) ¡SIEMPRE SERÁS NUESTRA ESPERANZA!
Ángel Hernández Torres----------
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