LA HERMANDAD DE LA SOLEDAD REPARTIÓ ALIMENTOS Y SONRISAS EN SU COMIDA DE NAVIDAD PARA LOS NECESITADOS

Ángel Benito - La Gaceta de Salamanca                                                                                      20-12-08

 

Desde el este de Guayaquil al norte de Puente Ladrillo hay un océano y mil miradas de distancia. Cuando quiebra el alba al este de Ecuador, amanece en el distrito salmantino. Sin embargo, los husos horarios, al igual que un sueño navideño, se desvanecen para juntar en una misma mesa a familias que despiertan con el mismo objetivo: levantarse después de cada caída.

Al este, Galo ha conseguido después de dos años traer a sus tres hijos desde Ecuador a España. Las cosas iban bien hasta que llegó la crisis. “Mi currículum es muy bueno pero no se encuentra trabajo de mecánico en ninguna parte y hay que alimentar a una familia”. Al oeste, en Puente Ladrillo, Ángel ya es un habitual de la comida tradicional de la Hermandad de la Soledad. Minutos antes de que sirvan el segundo plato, dos de sus cinco hijos juegan con las croquetas sobrantes, mientras él las regaña.

Conoce el precio del pan. “La construcción no está muy bien y tenemos que ir tirando poco a poco si queremos seguir adelante. Eso sí, a estos niños, nunca les faltará de comer”, sonríe mientras alberga “esperanzas” para 2009 de trabajo y salud “para los suyos”. Ecuador, Puente Ladrillo, Garrido, Bolivia o Pizarrales. Desde horizontes distintos buscan lo mismo para un nuevo año que comienza: que la suerte esta vez sí les sonría. Sentados a la mesa de la Hermandad de la Soledad oyen las palabras que el presidente, Victoriano García Pilo les alienta: “Los pobres heredarán la tierra.

No debéis decaer y mantener viva la esperanza”. A pesar de no ser 25 diciembre, ni que el “Gordo” de Navidad pasara cerca de sus viviendas, cada uno de los más de 300 asistentes recibió su añorada cesta. Para el centenar de niños, turrones, fruta y zumos y para los mayores champán, vino, lentejas, garbanzo alubias y espaguetis. Un menú variado que ayudará a Galo y Ángel a levantarse mañana con una sonrisa dispuestos a encontrar un trabajo digno. ¿O no es Navidad?.