|
|
|
|
|
Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad |
|
. -La Soledad nunca estará sola Arancha Martín 22-03-08 |
|
i
Se acercaban las once de la noche cuando la Catedral Nueva ya estaba repleta de cofrades. En la Capilla Mayor, los sacerdotes invitaban a la oración. Y en su carroza, como a la espera, y con una belleza arrolladora, esperaba la imagen de La Señora de Salamanca. Era como si observara en silencio a los casi tres mil cofrades que forman la hermandad de La Soledad. Nervios, idas, venidas. Pies descalzos. Caras todavía al descubierto. Velas. Mujeres con mantilla y peineta. Cofrades. Con el respeto reflejado en la mirada. Muchos se conocen. Otros no. Pero todos tienen algo en común: El amor por la Virgen. Y ansiedad y necesidad de que llegaran las doce de la noche. La hora en la que las puertas de la Catedral se abrirían para que comenzara el desfile procesional. El público abarrotaba las calles. Y una lluvia de pétalos de rosa dio la bienvenida a La Soledad, bella como siempre. Adorada y venerada. La llegada al convento de San Esteban prometía. Fue cuando salió a recibirla la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza. Emotivo Encuentro entre dos bellezas. Pero la procesión tenía que continuar. A La Soledad le quedaba un largo recorrido hasta la Plaza Mayor. A las tres de la madrugada, a oscuras, la Virgen apareció en la plaza. Y sólo la luz de la luna y las velas de los cofrades competían en luminosidad con la talla de Mariano Benlliure. Era imposible contener las lágrimas. Recogimiento. Seriedad. Y un sentimiento de creerse privilegiado por poder vivir uno de los momentos más hermosos de la Semana Santa charra. Los noventa hermanos de carga bailaron a la Virgen. Y escucharon el Ave María de Shubert bajo un manto de religiosidad difícil de explicar. ¡Guapa! le decían a su paso. ¡Guapa! Después, llegó el momento del regreso a casa. Por la Rúa. Ya en la Catedral, los hermanos, cansados pero orgullosos, cantaron a su Virgen. Y se abrazaron sabiendo que han podido cumplir otro año con la promesa de estar al lado de su Soledad. LOS DETALLES Hermanos de vela. Los cofrades salieron en procesión con velas y cirios. Y eran una serie de hermanos los que estaban encargados de que las velas de todos los cofrades no se apagaran durante el desfile debido al aire. La organización era perfecta. Música. Rubén García Torres ha sido el compositor de “En tus lágrimas, Soledad”, música que fue estrenada en la procesión. Placas. Al termino de la procesión, la junta directiva reconoció con unas placas conmemorativas, la fidelidad de dos de los cofrades de La Soledad.
|
|
_____REPORTAJE GRÁFICO____________________________________ |
|
|
|
|
|
|
|
Copyright © Óscar García ...... Diseño: Óscar García ..... Resolución 800x600 pixels / Tamaño fuente mediana |
Texto